Los tres testigos sin excepción, se alejaron de la iglesia, pero nunca negaron su testimonio respecto a las planchas.

 

B) David Whitmer

 

David tenía una buena posición en la Iglesia en Junio de 1834 cuando fue llamado como Presidente sobre la Iglesia en Misuri. Por ese tiempo, él era el presidente, llamado con otros dos presidentes y un sumo consejo (similar al modelo visto en la organización de una estaca). El trabajó en este alto y noble llamamiento hasta que la presidencia fue relevada en una asamblea general de los santos realizada en Far West, Misuri el 4 de Febrero de 1838 (véase, elementos de la historia de la Iglesia, por José Fielding Smith, págs. 206-207).

 

La rebelión de David Whitmer se basó en parte, en envidia. Él tenía amargos sentimientos hacia Sidney Rigdon y se sintió ofendido por no haber sido llamado como primer consejero al profeta. También sintió que José Smith era un profeta caído. Después de retirarse de la Iglesia, se mudó a Richmond, Misuri donde continuó como líder de la Iglesia de Cristo, una ramificación de la Iglesia. Durante este tiempo, David guardó una copia original del manuscrito del Libro de Mormón. La atesoró como una obra sagrada y nunca se retractó de su historia como está registrado en “The testimony of the Three Witnesses.” Poco después durante su vida, cuando se le preguntó porqué se retiró, él respondió lo siguiente:

 

“Él contestó que nunca había abandonado a la Iglesia, que él había continuado con la rama de la Iglesia como había sido organizada originalmente en Richmond y que todavía presidía sobre ella. En respuesta a mis preguntas, dijo, en una manera no calificada, de modo empático, que José Smith era un profeta de Dios, pero que se había vuelto un profeta caído por la influencia que Sidney Rigdon ejercía sobre él; que él aceptaba todo lo que había revelado José Smith hasta el año 1835, pero rechazaba cualquier revelación posterior porque él no sabía si provenía del Señor o de Sidney Rigdon . . .

 

“Él manifestó haber sentido celos hacia Sidney Rigdon por su promoción al segundo lugar en la Iglesia sobre hombres como él, que había estado junto al profeta desde el principio y que había hecho mucho por la Iglesia. Yo llegué a la conclusión de que, como ahora lo creo, los celos y el desacuerdo habían avinagrado su alma, pero nada podía borrar su testimonio de la divinidad del Libro de Mormón.” (Eldin Ricks, The Case of the Book of Mormon Witnesses, pág. 15)

 

Thomas B. Marsh se acercó a Oliverio y a David mientras viajaban en el año 1838, el año en que fueron excomulgados. Thomas le preguntó a David respecto a su testimonio:

 

“Él contestó que tan seguro como que hay un Dios en los cielos, él vio a un ángel como lo testifica en ese libro. Yo le pregunté, que si así era, ¿por qué no apoyó a José Smith?

Él respondió, que en los días en que José Smith recibió el Libro de Mormón y lo sacó a luz, era un buen hombre lleno del Espíritu Santo, pero consideraba que ahora había caído. Interrogué a Oliverio Cowdery de la misma forma y contestó similarmente.” (Thomas B. Marsh, “History of Thomas Baldwin Marsh,” Millenial Star, 26 (1864):406 tomado de Preston Nibley’s Testimony of the Book of Mormon Witnesses)

 

Los cargos escogidos contra David Whitmer llegaron dos meses después de que fue relevado de la presidencia en Misuri. Fue excomulgado el 13 de abril de 1838, un día después de la excomunión de Oliverio.

El mismo Sumo Consejo en Far West, le formuló los siguientes cargos:

 

“Primero-Por no observar la palabra de sabiduría. (Él continuaba usando tabaco, te y café)

 

“Segundo-Por conducta de modo-no cristiano al negarse a asistir a las reuniones , al unirse con y poseer el mismo espíritu de los disidentes.

 

“Tercero-Por escribir cartas a los disidentes en Kirtland contrarias a la causa y al carácter de José Smith.

 

“Cuarto-Por negligencia a los deberes de su llamamiento y por separarse de la Iglesia, teniendo un nombre entre nosotros.

 

“Quinto-Por firmar, él mismo, como presidente de la Iglesia de Cristo en una carta insultante al Sumo Consejo después de haber sido relevado de la Presidencia.” (History of the Church, vol. 3, págs 18-19)

 

David recibió estas acusaciones el 9 de Abril. El tribunal se fijó para el día 13, pero David no reconoció la autoridad o la jurisdicción del Sumo Consejo para disciplinarle. Por lo tanto se rehusó a asistir al tribunal. En su lugar, escribió la siguiente carta:

 

“Far West, Mo., 13 de Abril, 1938.

“John Murdock:

                        “Señor:-He recibido unas lineas de usted con fecha del día 9, solicitando que como Sumo Sacerdote me presente ante el Sumo Consejo y responda a cinco severas acusaciones en este día a las 12 en punto.

 

“Usted, señor, con una mayoría de esta Iglesia, ha decidido que ciertos tribunales fueron legales por lo que se ha dicho que he sido privado de mi oficio como uno de los presidentes de esta iglesia. He meditado y todavía pienso, que no tienen validez de acuerdo con las revelaciones de Dios, las cuales yo creo; y si asisto a este tribunal y respondo a las acusaciones, como Sumo Sacerdote, estaría reconociendo la legalidad y lo correcto de estos tribunales establecidos con anterioridad—lo cual no debo hacer.

 

“Creyendo, como en verdad lo hago, que usted y los líderes de los tribunales, tienen la determinación de continuar sus ilegales cursos ante todo riesgo, y traer a otros a sus lineamientos, a fin de ahorrarles problemas futuros, yo me retiro de su humilde-hermandad hacia donde las revelaciones del cielo serán observadas y los derechos del hombre reconocidos.

 

(Firmado.) “DAVID WHITMER.”

B. H. Roberts, Comprehensive History of the Church, vol 1, pág. 435)

 

A pesar de su salida con amargura del cuerpo principal de los santos, David, como Oliverio y Martin Harris, jamás negaron el testimonio contenido en el Libro de Mormón. B. H. Roberts comentó como este hecho apoya la verdad de sus testimonios:

 

“Si hubiese existido algún fraude o confabulación entre José Smith y Oliverio Cowdery y David Whitmer, asumo que hubiera sido lo más natural para un hombre causar daño sobre lo que consideraron injusto, sacando a relucir ese fraude en alguna u otra forma en sus cartas. Su silencio en estos momentos críticos, en su experiencia y en la experiencia de la Iglesia, constituye una evidencia presumible de la realidad de estos hechos que hicieron al Mormonismo existir.” (History of the Church, vol. 3, pág. 20)

 

Después de ser excomulgado, David Whitmer criticó duramente a la iglesia en mayor proporción que Oliverio Cowdery, llegando aún a denunciar a los Santos de los Últimos días de Utah como una abominación a la vista del Señor.” (Preston Nibley, Testimony of the Book of Mormon Witnesses, pág. 157). A pesar de nunca haber regresado a la iglesia, su testimonio del Libro de Mormón fue sólido aún hasta el día de su muerte:

 

“En la tarde del domingo 22 de Enero de 1888, a las 5:30, el señor Whitmer reunió a su familia y a algunos de sus amigos alrededor de su cama y dirigiéndose al médico que lo atendía le dijo: ‘Doctor Buchanan, podría decirme si estoy en mi juicio, antes de dar mi póstumo testimonio.’

 

“El doctor contestó: ‘Si, está usted en su juicio porque acabo de tener una conversación con usted.’

 

“Él entonces se dirigió a todos los que rodeaban su cama con estas palabras: ‘Ahora deben tener fe en Cristo. Quiero decirles que toda la Biblia y los registros de los Nefitas (El Libro de Mormón) son verdaderos, así que pueden decir que me escucharon dar testimonio de ello en mi lecho de muerte. Sean fieles a Cristo y su recompensa será de acuerdo a sus obras. Que Dios les bendiga a todos. Mi confianza en Cristo es eterna, mundo sin fin. –Amén.’” (Eldin Ricks, The Case of the Book of Mormon Witnesses, pág. 16)