Oliverio Cowdery conoció por primera vez a José Smith el 5 de Abril de 1929, casi exactamente un año previo a la organización de la iglesia. Su llegada a Harmony, PA. Fue una respuesta directa a la súplica de José Smith al Señor por ayuda con la traducción. Después de que Martín Harris hubo perdido las 116 páginas, el profeta utilizó a Emma y a Samuel H. Smith como sus escribas, pero el trabajo se realizaba lentamente. En marzo de ese año, el profeta dijo, “No sabía a donde dirigirme y le supliqué al Señor me proveyera los medios por los cuales me fuera posible hacer la obra que Él me había encomendado.” (Los escritos personales de José Smith, pág. 8)
Por ese
tiempo, Oliverio tenía 22 años y era nativo de Vermont, un año más joven que
José Smith. Tenía una educación sólida; sus antecedentes incluían trabajo como
granjero, herrero y dependiente en una tienda. En el manual “La Historia de la
Iglesia en la dispensación del cumplimiento de los tiempos” se lee lo
siguiente:
“A principios de 1829, a uno de sus hermanos mayores, Lyman
Cowdery, se le contrató para ser maestro de la escuela del pueblo que había en
el municipio de Manchester, cerca de donde vivía la familia de Joseph Smith;
pero como a él le era imposible tomar el puesto, sugirió a los administradores
de la escuela que tomaran a su hermano Oliverio. Después que estos, entre los
cuales se hallaba Hyrum Smith, lo aprobaron, Oliverio Cowdery comenzó sus
labores de maestro y recibió la invitación de hospedarse en la casa de los
Smith. Lucy Mack Smith relata que, casi en seguida, “él empezó a escuchar toda
clase de historias sobre las planchas y de inmediato comenzó a hacer [a mi
esposo] insistentes preguntas sobre el asunto, aunque durante mucho tiempo no
logró sacarle mucha información”. Los Smith se resistían a hablar de sus
experiencias debido al ridículo que habían sufrido de parte de sus conocidos.
Una vez que Cowdery se ganó la
confianza de la familia Smith, Joseph Smith le habló de las planchas; después
de escucharlo oró y meditó sobre el asunto y le confió al dueño de casa que
sentía la impresión de que tendría el privilegio de escribir para José Smith, a
quien todavía no había conocido. Luego, dijo a la familia a “la voluntad
del Señor” que fuera con Samuel a visitar al profeta en la primavera, cuando
terminaran las clases, agregando: ‘Si hay una labor para mí en esta obra, estoy
determinado a cumplirla’.”
José explicó
los motivos de la determinación de Oliverio, el Señor se le apareció a un joven
de nombre Oliverio Cowdery y le mostró las planchas en una visión y también que
la obra era verdadera y lo que el Señor iba a hacer a través de mí, su indigno
siervo; por lo tanto él estaba ansioso de venir y escribir para mí . . . “ (Los
escritos personales de José Smith, pág. 8)