1 Ne 7:2-3 ¿Por qué Laman y Lemuel no murmuraron acerca de regresar
nuevamente a Jerusalén?
Esta podría ser la única
ocasión en la que lamán y Lemuel obedecen gustosamente los mandamientos del
Señor. En esta oportunidad ellos tuvieron que dirigirse de regreso a Jerusalén,
por algo en lo que ellos estaban interesados -mujeres. Este es otro ejemplo, en
el Libro de Mormón, en donde los personajes se comportan de una manera tan
común a la naturaleza humana, que el libro debe ser acerca de gente real, con
vidas reales y no vanas imaginaciones de un escritor sin educación.
1 Nefi 7:5 el Señor ablandó el corazón de
Ismael
Ismael debió haber sido un
hombre con suficiente fe y humildad para responder a tal invitación.
Desafortunadamente, no hay mucha información de él en los registros.
1 Ne 7:5 ¿Cómo sabemos que Ismael era de la tribu de Efraín?
En el libro Artículos de
Fe, de James E. Talmage, cita al
profeta José enseñando la doctrina que Ismael era de Efraín:
Ismael Era de Efraín.-
"El profeta José nos informó que las 116 páginas que fueron traducidas al
principio, y subsecuentemente robadas, contenían la historia de Lehí, de la
cual hallamos un compendio en el Primer Libro de Nefi, que es la relación
individual de Nefi, ya que él era del linaje de Manasés; pero que Ismael era
del linaje de Efraín, y que sus hijos se casaron con las hijas de Lehí y los
hijos de éste con las hijas de Ismael, cumpliendo en esto las palabras de
Jacob, proferidas sobre Efraín y Manasés en el capítulo 48 del Génesis
(versículo 16), que dicen: 'Y mi nombre sea llamado en ellos, y el nombre de
mis padres Abraham e Isaac: y multipliquen en gran manera en medio de la
tierra.' De manera que en este continente americano crecieron juntos estos
descendientes de Manasés y Efraín, con un puñado de los de la casa de Judá,
descendientes de Mulek, quienes salieron de Jerusalén once años después de Lehí
y fundaron la colonia conocida posteriormente como Zarahemla y más tarde
descubierta por Mosíah; y así resultó una fusión, una mezcla de Efraín y Manasés,
un resto de Judá y quien sabe si también restos de otras tribus que hayan
acompañado a Mulek. Y éstos se han desarrollado sobre el continente
americano." -De un "Discurso de Erasto Snow," del Consejo de los
Doce, pronunciado en Logan, Utah, el 6 de mayo de 1882; véase Journal of
Discourses, tomo 23, págs. 184, 185. (James E. Talmage, Artículos de Fé, pág.
557)
1 Ne 7:6 ¿Cuántos eran de la familia de Ismael?
Es en este versículo, en el
que puede determinarse cómo estaba compuesta la familia de Ismael. Ismael y su
esposa tuvieron dos hijos y cinco hijas. Cuando abandonaron Jerusalén, los
hijos de Ismael ya estaban casados (y posiblemente ya tenían hijos) como se
amplía por la frase que dice: los dos hijos de Ismael y
sus familias. Las cinco hijas, por el otro lado eran todas solteras. Las
matemáticas funcionan simplemente. Cada hijo de Lehí se casó con una de las
hijas de Ismael y Zoram se casó con la hija mayor. Así es que, todos los
miembros quedaron completos en el grupo, hasta que Jacob y José nacieron.
"Nuestra tradición de
que los antepasados de Ismael regresaron a Efraín hijo de José, está basada en
un discurso dado por el Élder Erastus Snow, en Logan, Utah, el 6 de Mayo de
1882. Él dijo: "El profeta José
nos informó que las 116 páginas que fueron traducidas al principio, y
subsecuentemente robadas, contenían la historia de Lehí, de la cual hallamos un
compendio en el Primer Libro de Nefi, que es la relación individual de Nefi, ya
que él era del linaje de Manasés; pero que Ismael era del linaje de Efraín, y
que sus hijos se casaron con las hijas de Lehí y los hijos de éste con las
hijas de Ismael."
"Del texto anterior y
de 1 Nefi 7:6, podemos sugerir que los dos hijos de Ismael se casaron con hijas
de Lehí y Saríah. Eso significaría que las dos familias ya estaban de acuerdo
en los matrimonios, lo cual explicaría la naturalidad con la que Lehí dio
instrucciones a sus hijos, de traer a la familia de Ismael al desierto. Debió
haber habido planes de matrimonio entre las dos familias -sólo que las bodas se
cambiarían de lugar, de la ciudad al desierto. Otra razón del porque la familia
fue elegida en particular, era porque Ismael tenía cinco hijas solteras y
cuatro de los hijos de Lehí, junto con Zoram, con el tiempo se casarían con las
hijas de Ismael. -Una perfecta combinación fue establecida con anterioridad por
el Señor." (Kent P. Jackson, ed., Studies in Scripture, Vol. 7: 1 Nefi a
Alma 29, pág. 30.)
1 Nefi 7:10-12 ¿Cómo es que os habéis
olvidado?
Nefi se sorprende de la
rebelión de sus hermanos. Parte de cualquier buen rebelión, es olvidar la
bondad de Dios. Lamán y Lemuel habían visto un ángel, habían sido preservados
por la mano de Dios y sabían de las grandes bendiciones que se dieron a los
hijos de Israel, como pueblo del convenio del señor. Aún así escogieron
rebelarse. Así vemos cuan rapidamente se olvidan del Señor su Dios (Alma 46:8). Muchos de los
santos de los últimos días, han caído porque de manera similar, se han olvidado
de la bondad de Dios. ¿Cuántos han tenido alguna vez un testimonio fuerte e
irrefutable, que solo se ha podido disminuir por la amnesia de la inactividad y
de la iniquidad? Quizás sea por eso, que el Señor nos ha pedido tomar la santa
cena semanalmente, en memoria del cuerpo y de la sangre de Cristo, para que así
no podamos olvidarnos de la bondad de Dios.
1 Nefi 7:14 Han arrojado a Jeremías en una
prisión
Los acontecimientos acerca
del encarcelamiento de Jeremías coinciden con la descripción que da Nefi
respecto a las condiciones en Jerusalén. Jeremías había sido rechazado por su
propia gente.
“La respuesta de la gente
hacia Jeremías no fue otra que positiva. Los hombre de Anatot, de su pueblo
natal, buscaban su vida (ver Jer. 11:21.), llevándole a derramar su corazón
ante el Señor queriendo conocer por qué prospera el camino de los impíos (ver
Jer. 12:1.) Más adelante se lamenta de su nacimiento al decir: “hombre de contienda y hombre de discordia para toda la
tierra” (ver
Jer. 15:10.)
Sus enemigos idearon medios
para oponerse a sus consejos y buscaron quitarle la vida (Jer. 18:18, 23.)
“Jeremías fue tomado ante
los príncipes de Juda y acusado de ser “digno de
muerte” por
haber profetizado contra Judá. Pero así
como enfrentó a sus acusadores en el atrio del templo, Jeremías sin temor
repitió su profecía. Su vida fue preservada, sin embargo, gracias a la
intervención de un oficial de alto rango. (ver Jer. 26:19-20.) Esto era el
castigo para un delincuente, a fin de atraer el escarnio y la burla pública”.
(Monte S. Nyman, “Jeremiah’s Prophetic Warning Rejected by People of
Jerusalem,” LDS Church News, 1994, 12/31/94)
La situación política de
aquel tiempo era precaria. El reino de Judá estaba entre dos grandes potencias,
los Egipcios y los Caldeos (o Babilonios). Los Judíos tenían la esperanza de
que el ejército Egipcio los protegiera de los Babilonios. En una ocasión en que los Babilonios habían
tomado la ciudad de Jerusalén, el ejercito del Faraón salió a Jerusalén y
fueron amedrentados. Después de ésto, Jeremías dejó claro que Sedequías estaba
en problemas. El profetizó: “He aquí que el ejército de Faraón que había salido en
vuestro socorro, se volvió a su tierra en Egipto. Y volverán los Caldeos y
atacarán esta ciudad, y la pondrán a fuego”.
(Jeremías 37:7-8). Después de todo
esto, Jeremías fue tomado , acusado de deserción y hecho prisionero. (Jeremías 37:12-15). Jeremías estaría
entrando y saliendo de prisión, durante los próximos 11 años.
1 Nefi
7:15 si volvéis a Jerusalén pereceréis
con ellos ... si lo preferís, subid
allá
Esta es una técnica comúnmente
usada por los padres. Aquí, Nefi la usa con sus hermanos y nuevos compañeros de
viaje. Es el conocido argumento de:
“¡Adelante, ve y prueba!” Cuando
un jovencito llorón le falta sabiduría para ver las consecuencias de una acción
determinada, los padres usan este argumento. Esto conlleva a dos cosas: 1)
coloca la responsabilidad por la acción en el ámbito del quejoso, y 2) permite
al quejoso aprender por la triste experiencia la consecuencia de sus
decisiones. En cualquier etapa, el quejoso inmediatamente se detiene a causa
del permiso concedido condicionalmente.
Nefi lo pone en claro a los
rebeldes –habrá consecuencias si ustedes regresan a Jerusalén; recordad las
palabras que os hablo, que si os vais, también pereceréis; porque así me
constriñe a hablar el Espíritu del Señor.
Desafortunadamente para Nefi, su
respuesta fue mas rebelde que la de un jovencito promedio- ellos decidieron
matarlo.
1 Nefi 7:16 ellos
intentaron quitarme la vida
“…a pesar de todo lo que a ellos se les enseñó, Lamán, el archivillano
y su inseparable hermano Lemuel emergen como hombres fundamentalmente
corruptos. Los antecedentes de ellos
eran tristes: eran materialistas, infieles, desleales, cobardes, murmuradores,
crueles, flojos, falsos y como Rubén el hijo de Jacob “impetuoso como el agua” (Génesis 49:4)—humillándose
un día y al otro profiriendo amenazas. ("1 Ne. 7:20; 16:5, 32, 39; 18:4,
15, 20). La única cosa que realmente les impresionó fue el poder [de Dios] (1
Nefi 18:20). Sobre todo, ellos fueron -serían los asesinos de su propio padre y
hermano. Al final ellos contaminaron su posteridad con sus mentiras y trajeron
una maldición sobre ellos que no fue quitada por mas de medio milenio.
“Por otro lado, Nefi fue un hombre de una fe asombrosa, profunda
humildad y firmeza constante. Posteriormente, no fue igualado, ni siquiera por
sus progenitores... ¿Por qué existe un contraste tan sorprendente entre Nefi y
sus hermanos? ¿Uno fue tan bueno y los
otros tan malos? ¿Es éste un caso de
manipulación de los hechos en beneficio propio por parte de Nefi? Difícilmente,
en todo caso, Nefi ha templado sus propias virtudes. Yo creo que Nefi y Lamán simbolizan la esencia de la oposición
entre lo bueno y lo malo, dibujada tan vividamente en el Libro de Mormón. Ellos
representan los dos extremos: la vida contra la muerte, el cielo contra el
infierno, el reino de Dios contra el reino del mal, la mentalidad espiritual
contra la mentalidad carnal, el salvo contra el perdido, -aquellos sellados a
Cristo y aquellos sellados al diablo. ("Alma 34:34-36; Alma 40:23-26).
“Lehi sabia que Lamán y Lemuel…habían visto un ángel ("1 Ne.
3:29; 4:3; 7:10; 17:45), habían experimentado el poder de Dios ("1 Ne.
7:18; 17:48, 52-55), y que también habían escuchado la voz del Señor y recibido
su Espíritu ("1 Ne. 16:39; 17:45). Sin embargo aún planearon la muerte de
Nefi al menos en cuatro ocasiones ("1 Ne. 7:16; 16:37; 17:48; 2 Ne. 5:2; compare 1:24), y la de su padre al menos
en una ocasión ("1 Ne. 16:37). Nefi acusó a Lamán y Lemuel de ser “homicidas en vuestros
corazones” ("1 Ne. 17:44). Ellos
estaban listos para derramar sangre
inocente.
“Estos no eran hombres ignorantes, ellos se condenaron a si mismos,
cuando literalmente sacudidos por el Espíritu, testificaron: “Sabemos con
certeza que el Señor está contigo, pues sabemos que es el poder del Señor lo
que nos ha sacudido” ("1 Ne. 17:55; compare "2 Ne.
4:22).“ (Rodney Turner, First Nephi: The Doctrinal Foundation, editesd by Monte
S. Nyman and Charles D. Tate, Jr., págs. 82 - 83.)
1 Nefi
7:16 pues intentaban quitarme
la vida, para luego abandonarme en el desierto, a fin de que fuera devorado por
animales salvajes
“Nuestra
reciente clase de la Escuela Dominical sobre el Libro de Mormon trajo a mi
memoria algo que hace que1 Ne. 7:16 sea de mucho significado para nosotros.
Nefi dice que estaba atado con cuerdas “pues intentaban quitarme la vida,
para luego abandonarme en el desierto, a fin de que fuera devorado por animales
salvajes“ ¿Qué
animales salvajes habían en el desierto al sur de Jerusalén que pudieran
devorar a un hombre?.
“Una
experiencia aterradora en 1988 hizo que la escritura se hiciera muy real para
nosotros. Una noche mi esposa y yo estábamos acampando en el desierto de Arabia
Saudita cerca del antiguo For Olayah, a ocho kilómetros del Mar Rojo y a medio
camino entre Jiddah y Yanbu, donde nosotros vivíamos. Estábamos estudiando las
antigüedades y las ruinas de las antiguas civilizaciones que se encuentran a lo
largo de la ruta que Lehi pudo haber recorrido o viajado.... No teníamos armas de
ningún tipo y no sentíamos ningún peligro hasta que alrededor de la medianoche
fuimos despertados por un sonido aterrador, sonidos jadeantes alrededor del
nuestro vehículo”.
“Son
solo algunos perros salvajes”, dijo mi esposa cuando se asomó por la ventana
del carro con los ojos medio abiertos. “Lanza algunas piedras y ellos se irán”
“Un
segundo vistazo nos paralizó a ambos del pavor. Estaban paradas dos enormes
hienas de color negro, que doblaban el tamaño de cualquier perro normal que
podamos haber visto. Y mucho mas anchas que aquellas con manchas marrón que
vemos en los zoológicos. Su pecho era
enorme, y sus enormes lenguas colgaban de sus grandes fauces y jadeaban por lo
que nosotros creemos fue una larga travesía desde el desierto hasta nuestro campamento. Tenían hombros
musculosos los cuales se estrechaban hasta llegar a unas pequeñas caderas y
patas traseras. Eran bestias salvajes y carnívoras y muy capaces de destrozar a
un hombre. Debido a la luna llena pudimos verlas perfectamente a unos 5 metros
de distancia. Sus ojos amarillentos brillaban en la oscuridad y sus orejas
puntiagudas estaban rígidas y dirigidas hacia nosotros”.
“Desprotegidos
como estábamos, tuvimos que ponernos en acción. Salí del carro, recogí unas
pocas piedras y comencé a gritar y
lanzar piedras. Para nuestro gran alivio, las hienas retrocedieron para
retirarse. Luego recogí algunos utensilios del campamento y salté dentro del
carro, azotando las puertas y no solo vi dos hienas, sino cuatro acercándose al
carro. Tocamos el claxon del carro, encendimos las luces, y encendimos el
vehículo, pero los “perros diabólicos” se acercaban hacia el carro en forma
amenazante. Pero ahora estábamos a salvo, y pronto los cuatro animales en fila
india comenzaron a retirarse andando a través del estéril desierto.
“Luego,
relatamos nuestra experiencia a un amigo nuestro Bill Rogers, quien ha
trabajado en Etiopía. Estaba asombrado de que hallamos sobrevivido. El nos
comentó que ellos también tienen hienas tan grandes y negras como éstas. Los
aldeanos les temen más que a los leones, porque ellas saben entrar en las
chozas de los nativos y sus campos para
llevarse a los niños pequeños y
devorarlos en el desierto. Quizás nosotros sentimos el mismo miedo que
Nefi había sentido siglos atrás, pero ahora teníamos una muy buena idea
respecto a la amenaza de realmente ser devorado por las bestias salvajes en el
desierto." (Lynn B. Hilton, "Wild Beasts Still Stalk Lehi`s
Route", LDS Church News, 02/08/92).
"El
Libro de Mormón, al darnos no tan pocas claras y vívidas instantáneas (hay
muchas más por venir) de la vida en otro mundo, proporciona una pintoresca pero
convincente prueba de su propia autenticidad. La queja de Nefi, "pues intentaban quitarme la vida, para luego
abandonarme en el desierto, a fin de que fuera devorado por animales
salvajes" (1 Nefi 7:16), está siempre en la boca del poeta Árabe,
el dejar a nuestro enemigo en el
desierto para ser devorado por las bestias salvajes es el procedimiento normal
y correcto cuando los Árabes riñen, y algo muy popular en los poetas, no una
simple forma de hablar (Lehi in the Desert/The World of the Jaredites/There
Were Jaredites, revisados por John W.
Welch con Darrell L. Matthews y Stephen R. Callister, pág. 44.)
1 Ne 7:21 les
perdoné sinceramente
La respuesta de Nefi a este
intento de asesinato y la disculpa era para perdonar a sus hermanos
sinceramente. Esta respuesta era notable por dos razones. Primero, Nefi tenía una generosidad
increíble de espíritu para perdonar a sus hermanos rápida y libremente.
Segundo, él entendió que ellos no sólo habían pecado contra él, sino también
habían pecado contra Dios, y era necesario que pidieran
a el Señor su Dios que los perdonara. Nefi ejemplificó el verdadero
espíritu de perdón. D. y C. 64:9-10 dice, Por tanto, os digo que debéis
perdonaros los unos a los otros; pues el que no perdona las ofensas de su
hermano, queda condenado ante el Señor, porque en el permanece el mayor pecado.
Yo el Señor, perdonaré a quien sea mi voluntad perdonar, más a vosotros os es
requerido perdonar a todos los hombres.
“¿Cómo debemos comportarnos cuando nos ofenden, nos interpretan mal,
nos tratan maliciosa o injustamente o se cometen pecados que nos afectan
directamente? ¿Qué debemos hacer si nuestros seres queridos nos hieren, o si en
el empleo dan a otro el ascenso que nos habían prometido, si nos acusan
falsamente o atacan arbitrariamente nuestras buenas intenciones? ¿Ejercemos
represalias? ¿Reunimos fuerzas superiores en contra del enemigo? ¿Volvemos a la
ley del ‘ojo por ojo’ y ‘diente por diente’?, O, como dice Tevye en la obra El
violinista en el tejado, ¿nos damos cuenta de que con esa actitud terminaremos
ciegos y desdentados? . . . todos podemos ser un poco más tolerantes . . .”
(Liahona, Enero de 1993, pág. 20)
"[Negarse a perdonar a otros es] mantener como rehenes a aquellos a quienes el Señor desearía poner en libertad." (Conference Report, Oct. 1991, as taken from Latter-day Commentary on the Book of Mormon compiled by K. Douglas Bassett, Pág.26)
"Cuando la angustia viene de los actos malos de otros, debe haber castigo y acciónes correctivas, pero el ofendido no es el que debe tomar la iniciativa. Dejen eso a los que tienen esa responsabilidad. Aprendan a perdonar; aunque sea muy difícil, eso los librará y abrirá una vida nueva. El tiempo dedicado por aquel que ha sido lastimado para asegurar castigo al agresor, es un tiempo perdido en el proceso curativo." (Ensign, Mayo 1994 Pág. 9, as taken from Latter-day Commentary on the Book of Mormon compiled by K. Douglas Bassett, Pág.26)