1 Ne 5:2 Saríah . . . también se había quejado

Antes de apresurarnos a juzgar a Saríah, debemos recordar la prueba a la que se enfrentaba. Mientras nosotros nos quejamos de que el servivio empieza a las 7 de la mañana, de que las bancas están duras, de que ese himno no lo conocemos, Saríah consideraba la pérdida de todos sus hijos, su hogar, y sus amigos. Aún no había recibido un testimonio de que el plan de su esposo venía del Señor. Esto solo sucedería hasta después de ser reconfortada por su esposo Lehí y del regreso de sus hijos.

1 Ne 5:8 Ahora se con certeza que el Señor ha mandado a mi marido que huya al desierto

Cada que un profeta anuncia un nuevo mandamiento del señor, sus seguidores deben luchar ante la decisión de aceptarlo o no. Esto puede ser difícil cuando el profeta es un miembro de la familia. Recuerden, No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa (Mateo 13:57). Los seguidores que tienen la más grande fe obtienen un testimonio para ellos mismos – no apoyándose más en el brazo de otro. En el caso de la familia de Lehí, podemos ver que Nefi obtuvo su testimonio de la divinidad del plan de su padre a través de revelación directa (1 Ne 2:16), Sam lo obtuvo porque creyó en las palabras de Nefi (vers. 17) y Saríah lo obtuvo después de ser testigo del regreso de sus hijos. Lamán y Lemuel, sin embargo, nunca obtuvieron un testimonio porque nunca lo buscaron. No tenían ningún deseo de creer que su padre pudiera ser un profeta actual. Cuando rechazamos el consejo de los profetas, es a menudo cuando, como Lamán y Lemuel, no queremos creer que el consejo viene del Señor. Por lo tanto carecemos del deseo de doblar nuestra rodilla y humillar el espíritu.

1 Ne 5:9 y dieron gracias al Dios de Israel.

Y en nada ofende el hombre a Dios, ni contra ninguno está encendida su ira, sino contra aquellos que no confiesan su mano en todas las cosas y no obedecen sus mandamientos. (D y C 59:21)

1 Ne 5:10 y los examinó desde el principio.

Las escrituras tienen poco valor a menos que sean escudriñadas. Son útiles si se "leen", pero el término "escudriñar" implica algo totalmente diferente. "Escudriñar" es tratar de entender, buscar un significado personal, entender el contexto histórico, buscar otras fuentes de referencias, encontrar solución a contradicciones, y profundizar en los principios. El Señor nunca ha mandado a los santos a "leer" las escrituras; Siempre les manda "escudriñarlas": escudriñarlas diligentemente, para que en esto os beneficieis (Mosíah 1:7) . . . y un mandamiento os doy de que escudriñéis estas cosas diligentemente, porque grandes son las palabras de Isaías (3 Ne 23:1). El resultado de escudriñar diligentemente es que uno se vuelve como los hijos de Mosíah quienes se habían fortalecido en el conocimiento de la verdad (Alma 17:2)

1 Ne 5:11-16 ¿Qué contenían las planchas de bronce de Labán?

La descripción de Nefi lo explica por sí misma. Las planchas de bronce contenían la historia de los Judíos desde la creación, hasta los días de Lehí. Incluía las profecías del antiguo testamento escritas antes de los días de Lehí. Incluso las profecías de Jeremías, un contemporáneo de Lehí, estaban en las planchas. (ver 1 Ne 5:13). Casi todos las profecías de los principales profetas fueron registradas. El registro Nefita no hubiera podido incluir las profecías de Daniel, Ezequiel, Miqueas, o Malaquías. Esto se deja ver en el ministerio del Salvador entre los Nefitas. En ese tiempo, el Señor se asegura de que las más importantes escrituras fuesen parte de los anales Nefitas. Esto requirió que el Salvador parafraseara algunas de las profecías del Antiguo Testamento, ya sea por su gran importancia doctrinal o por no estar en los registros de los Nefitas. Un cuidadoso estudio de 3 Nefi, demuestra que a quienes más citó el Salvador fueron Isaías, Miqueas y Malaquías.

Las planchas de bronce constituían un inmenso haber de literatura, mayor que nuestro actual Antiguo Testamento. Esto se refleja en la afirmación de Nefi, y es (la Biblia actual) una narración semejante a los grabados sobre las planchas de bronce, aunque menos en número (1 Ne 13:23). Las planchas de bronce, obviamente contenían una cantidad considerable de literatura, que ya no se puede encontrar en nuestro Antiguo Testamento. Contenía las palabras de muchos profetas, cuyo mensaje, si no fuera por el Libro de Mormón, se hubieran perdido en el mundo. Fueron hombres que enseñaron claramente de un Mesías que vendría en la carne a redimir a su pueblo. Estos profetas incluyeron a Zenoc, Zenós y Neum (ver guía para el estudio de las escrituras).

1 Nefi 5:11 los cinco libros de Moisés

Los cinco libros de Moisés se conocen como el "Pentateuco." El diccionario de la Biblia lo define como:

"Una palabra griega que significa ‘libro dividido en cinco estuches’, un nombre dado a los cinco libros con que empieza nuestra Biblia y que contiene la Torá o ley de Israel. El Penteteuco fue escrito por Moisés, aunque es evidente que él utilizó otras fuentes documentales, de las cuales compendió el Génesis, además utilizó la divina revelación que se le dio. Es también evidente que los escribas y copistas dejaron su huella en el Pentateuco que tenemos actualmente; por ejemplo, la explicación de la supuesta muerte de Moisés (Deut. 34:5-2) fue añadida seguramente por una mano posterior. Pero la revelación de los últimos días confirma que Moisés fue el autor de los primeros cinco libros de la Biblia."

Los primeros cinco libros de Moisés representan lo más importante del canon Judío. La Torá es la biblia Judía y no contiene otra cosa que los cinco primeros libros de Moisés. El Talmud contiene muchos otros escritos del Antiguo Testamento, pero éstos son considerados de menor importancia – doctrinal e histórica.

1 Ne 5:11-13 ¿Cómo pudieron los indios Americanos haber conocido las enseñanzas de la Biblia antes de la llegada de los españoles?

"Las planchas de bronce obtenidas de Labán contenían los cinco libros de Moisés (aparentemente muy similares a los primeros cinco libros de la Biblia – el Pentatéuco: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio), un registro de los Judíos, desde el principio hasta Sedequías y las profecías de los profetas, desde el principio hasta Jeremías. (1 Nefi 3:3-20, 5:11-13.) Esto explicaría como las historias bíblicas eran conocidas por los indios Americanos, antes de la llegada de los padres católicos y de sus Biblias después de la llegada de Colón.

Los historiadores han llegado a la conclusión de que los indios Americanos conocían la historia de la creación, el diluvio, etc., antes de la llegada de Colón, aunque no habían podido explicar como los indios llegaron a tener ese conocimiento.

"En el volumen 4 de las Antiguedades de México, Lord Kingsborough encontró muchas evidencias de relatos bíblicos entre los indios y llegó a la siguiente conclusión:

"No es necesario tratar en este lugar de buscar nuevas analogías en las tradiciones y mitología del Nuevo Mundo, ya que las coincidencias que ya se han mencionado son suficientemente fuertes para garantizar la conclusión de que los indios, en el periodo que antecede a la llegada de los españoles en América, estaban familiarizados, por lo menos, con una parte del Antiguo Testamento." (Londres: Robert Havell, 1831-1848, pág. 409.)" (Daniel Ludlow, A companion to Your Study of the Book of Mormon, págs. 98-99)

1 Nefi 5:14 descendía de José

El versículo 16 pone en claro que Lehí no sabía de que tribu descendía hasta que escudriñó su genealogía en las planchas de bronce. No es sino hasta Alma 10:3 que aprendemos que Lehí era un descendiente de Manasés, hijo de José. La descendencia de Lehí a través de José es crucial para la doctrina del "palo de José" que encontramos en Ezequiel 37:16 y las profecías de José quien fue vendido en Egipto. (Génesis 29:22-26, ver también en la traducción de José Smith Génesis 50:24-38).

1 Ne 5:14 Si Lehí era un descendiente de Manasés, ¿no debió haber vivido en el "Reino de Israel" del norte que fue saqueado en 721 A.C.?

Esta es una excelente pregunta. Si los ancestros de Lehí habían vivido con el resto de la tribu de Manasés, en el reino del norte, hubieran sido saqueados por los Sirios. Se hubieran vuelto parte de "las diez tribus perdidas." Aparentemente, muchos de los "hijos" de Manasés y Efraín vivían en Jerusalén con los miembros del reino del sur, compuesto por las tribus de Judá y Benjamín. En 1 de Crónicas encontramos que, Habitaron en Jerusalén, de los hijos de Judá, de los hijos de Benjamín, de los hijos de Efraín y Manasés. Estas personas, ya sean de Benjamín, de Efraín, o de Manasés eran todas parte del reino de Judá y por lo tanto se consideraban a sí mismas Judíos. Por lo tanto, Lehí era un Judío de la tribu de Manasés.

1 Ne 5:15 Y también fueron librados del cautiverio

Nefi ve una similitud entre la liberación de los hijos de Israel de la cautividad de los Egipcios y que el Señor preservó a su familia guiándolos fuera de Jerusalén antes de que fuese destruída.

1 Ne 5:19 estas planchas nunca perecerían, ni jamás el tiempo las empañaría

Esta profecía se ha cumplido en el sentido de que la Biblia se ha predicado entre todos los pueblos de la tierra. El registro del Antiguo testamento nunca se perdió para la humanidad. Sin embargo, la versión de Lehí de las planchas de bronce era más completa que nuestro Antiguo Testamento y se nos dice que las partes perdidas del viejo testamento están todavía por ser reveladas.

Bruce R. McConkie

"En esta conección, debe recordarse que las planchas de bronce que Nefi tomó de Jerusalén contenían más de la palabra de Dios para un tiempo equivalente, que nuestro actual Antiguo Testamento. Ellas (las palabras) por supuesto, aparecerán en el debido tiempo como parte de la restauración de todas las cosas. De hecho, Lehí profetizó ‘Que estas planchas de bronce irían a todas las naciones, tribus, lenguas y pueblos que fueran de su simiente.

Por tanto, dijo que estas planchas nunca perecerían, ni jamás el tiempo las empañaría.’ (1 Ne 5:18-19.) (Bruce R. McConkie, The Millenial Messiah: The Second Coming of the Son of Man, pág. 113.)

Orson Pratt

"Estas planchas de bronce, contenían las profecías de todos los santos profetas desde el principio-desde los días de Adán: por lo tanto debieron haber contenido las profecías de Enoc, Adán, Noé, Abraham, Isaac, Jacob y José en Egipto. Las profecías de Isaías y de muchos otros de los santos profetas se encontraban en estas planchas de bronce.

"Sin embargo el bronce es una sustancia metálica capaz de disolverse o de desmoronarse un unos pocos años a lo elemental, sin embargo hubo un milagro sobre las planchas de bronce. El profeta dijo que estas planchas de bronce no serían empañadas por el tiempo, que Dios las preservaría para las últimas generaciones. ¿Para qué?A fin de que fuesen traídas y de que el contenido fuese traducido por el Urim y Tumim, que su contenido fuera declarado a todas las naciones, tribus, lenguas y pueblos, que fueran descendientes de Lehí sobre la faz de este continente, desde las regiones congeladas del norte, hasta los más alejados extremos de Sudamérica. Para que todas estas naciones lleguen al conocimiento de las cosas contenidas en estas planchas de bronce." (Journal of Discourses, 16:55)