1 Ne. 2:1-2 porque has sido fiel

 

Aquí el Señor reconoce el sacrificio de Lehí en predicar el evangelio a los habitantes de Jerusalén. Observe que el Señor le dio el mandamiento de llevarse a su familia fuera de Jerusalén (preservándolos de esta forma) después de que Lehí había sido fiel en predicar la palabra. Las bendiciones llegan después del sacrificio, así como el testimonio viene hasta después de la prueba de vuestra fe. (Eter 12:6)

 

1 Ne. 2:4 y se dirigió al desierto

 

La cronología del Libro de Mormón, hasta la venida de Cristo, se basa completamente en este evento, que es descrito por los profetas del Libro de Mormón como 600 años antes de la venida del Señor en la carne.

 

1 Ne. 2:4 y abandonó su casa, y la tierra de su herencia, y su oro, su plata y objetos preciosos

 

Este versículo nos indica lo rico que Lehí era. Cuando los babilonios saquearon Jerusalén, específicamente destruyeron o se llevaron a la cautividad a la riqueza y a los príncipes. Y llevó (Nabucodonosor) en cautiverio a toda Jerusalén, a todos los príncipes, y a todos los hombres valientes, hasta diez mil cautivos, y a todos los artesanos y herreros; no quedó nadie, excepto los pobres del pueblo de la tierra (2 Reyes 24:14). Aunque muchos de los ricos fueron preservados y llevados cautivos, se le reveló a Lehí que y si hubiésemos permanecido en Jerusalén, también habríamos perecido. (2 Ne 1:4)

 

Nada indica que Lehí, Sariah, o Nefi estuvieran molestos por haber dejado atrás las riquezas del mundo”, El que un próspero ciudadano de Jerusalén pudiese abandonar la tierra de su herencia ante un anuncio de momento y sin ningún incentivo sustancial, solo un sueño que parecía en un principio, por lo menos, altamente improbable. Sin embargo Lehí trató de interceder con todas sus fuerzas sobre el destino de Jerusalén, orando ‘con todo su corazón, a favor de su pueblo’. (1 Ne 1:5) y cuando el sueño llegó, él estaba preparado.” (Lehí in the Desert and the World of the Jaredites, pág. 52) El asunto de abandonar su hogar y sus riquezas molestó a Lamán y a Lemuel, como se registra en el verso 11.

 

1 Ne. 2:5 Las riveras del Mar Rojo y el significado de los nombres Saríah, Lamán, Lemuel y Sam.

 

“Las riveras del Mar Rojo. Muchos han estado cerca de la cabeza del Golfo de Aqaba, el brazo al este del Mar Rojo, el cual está separado del brazo al oeste por la Península Sinaí, donde los hijos de Israel vagaron por cuarenta años. La antigua Aqaba (o Akaba) se conectaba con Suez y el Cairo por medio de un camino Romano. Desde el reinado Mahometano siempre ha sido un punto importante de descanso para los peregrinos en su camino a La Meca, la ciudad santa del Islam.

 

“Saríah. La esposa de Lehí. El nombre se deriva del Babilonio, ‘Sarratu,’ el cual, en la ciudad de Ur, donde vivía Abraham, era el nombre de una Diosa, la esposa del dios luna. En el lenguja de Abraham, ‘Sarratu’ se volvió ‘Sarai.’ (Gen. 11:28) Mas tarde cuando el Señor hizo convenio con el Patriarca y cambió su nombre de ‘Abram’ a ‘Abraham,’ el nombre de su esposa se cambió de ‘Sarai’ a ‘Sara.’ (Gen. 17:15) El nombre significa ‘Princesa.’ En el Libro de Mormón la forma del nombre es un poco diferente. Me aventuro a sugerir que ‘Saríah’ es una abreviatura de ‘Sarah-Jah,’ y que significa ‘Princesa del Señor’ (Jehová) . . .

 

“. . . Lemuel. El segundo hijo de Lehí, probablemente nombrado a causa de Lemuel mencionado en Proverbios 31:1,4, quien se supone es Salomón, el rey. El nombre significa ‘Consagrado a Dios’ o ‘Dios es luz’

 

 

Sam. El tercer hijo de Lehí. El nombre es Egipcio. ‘Era el nombre que distinguía a uno con el más alto orden en el sacerdocio. El gran Ramsés, mismo, pertenecía al orden de Sam.’ (George Reynolds)” (Reynolds and Sjodahl, Commentary on the Book of Mormon, vol. 1 pág. 25-26)

 

Lamán. El primer hijo de Lehí. Su nombre no aparece en ningún lado en la Biblia. Obviamente, es muy similar al nombre de Labán pero su significado no está claro. Hugh Nibley escribió:

 

“El único ejemplo del nombre de Lamán que se encuentra, según el conocimiento del escritor, se atribuye al antiguo Mukam, o lugar sagrado, en Palestina. La mayoría de estos Mukams tienen origen desconocido, y muchos de ellos de origen prehistórico. En Israel solo la tribu de Manasés los construyó. Un coincidente descubrimiento es el que vio Conder en el nombre Leimun, según él explica (las vocales se suministran como una suposición), es una posible corrupción del nombre Lemuel, al traer estos dos nombres, asociados tan cercanamente en el Libro de Mormón, a una relación muy íntima, y esa es el único ejemplo en el cual el nombre de Lamán aparece.” (Hugh Nibley, Lehí in the Dessert and the world of the Jaredites, pág. 45)

 

Nibley continúa explicando que Lamán y Lemuel eran nombres Árabes y Nefi y Sam eran nombres Egipcios (véase pág. 46)

 

1 Ne. 2:7 ¿Qué sacerdocio tenía Lehí cuando erigió un altar de piedras y presentó una ofrenda al Señor?

 

Lehí creció bajo la tradición de la Ley de Moisés. No hay razón para pensar que su sacrificio no fuera un sacrificio de animal. Es muy raro que el Libro de Mormón describa la práctica del sacrificio de animales. En Mosíah 2:3 encontramos:  Y también llevaron de las primicias de sus rebaños, para que ofrecieran sacrificios y holocaustos según la ley de Moisés. Aunque se habla poco de esta práctica, ésto sería una parte importante de la adoración de los Nefitas, especialmente en los templos que construyeron. La bendición específica que el Señor prometió con respecto a esta práctica se encuentra en Ex. 20:24:  Vendré a ti y te bendeciré.

 

En segundo lugar, en los días de Lehí, aquellos que ofrecían sacrificios en el templo de Salomón poseían el Sacerdocio Aarónico. Para poseer el Sacerdocio Aarónico o Levítico, se tenía que ser descendiente de Levita. Lehí era un Manaseíta, y por lo tanto no podía poseer el sacerdocio Levítico. Debió haber tenido el Sacerdocio de Melquisedec. Sin embargo, a semejanza del profeta Elías, no hay nada escrito de cómo lo recibió. Alma sugiere que estos profetas recibieron el Sacerdocio del Señor basados en su fe. Y ésta es la manera conforme a la cual fueron ordenados, habiendo sido llamados y preparados desde la fundación del mundo de acuerdo con la presciencia de Dios, por causa de su fe excepcional y buenas obras, habiéndoseles concedido primeramente escoger el bien y ejercido una fe sumamente grande, son llamados con un santo llamamiento, si, con ese santo llamamiento que, con una redención preparatoria y de conformidad con ella, se dispuso para tales seres. (Alma 13:3,  cursiva agregada). Alma también pone en claro que el Sacerdocio de Melquisedec era poseído por los Nefitas antes de la venida de Cristo, Alma . . . se concretó completamente al Sumo Sacerdocio del santo orden de Dios. (Alma 4:20, véase también Alma 13:1-19)

 

1 Ne. 2:8-13 El carácter de Lamán y Lemuel

 

Nefi relata la preocupación de Lehí por sus dos hijos mayores. Nefi da una razón de sus quejas, y hacían esto porque no conocían la manera de proceder de aquel Dios que los había creado. Ni creían tampoco que aquella gran ciudad de Jerusalén pudiera ser destruida (versículos 12-13). Si hubiesen conocido los convenios con su creador, hubieran recordado el diluvio, la torre de Babel, Sodoma y Gomorra, los convenios con Egipto en los días de Moisés, y la destrucción del Reino del Norte por los Sirios. Hubieran conocido el modelo en que el Señor preserva a los justos y destruye a los malvados cuando están completamente maduros para la destrucción. Hubieran visto la similitud entre los convenios con el Señor en estas situaciones en relación con los mandamientos del Señor con Lehí de abandonar Jerusalén previo a su destrucción.

 

Lamán y Lemuel creían que Jerusalén era demasiado poderosa para ser destruída, esto demuestra la poca visión de su entendimiento. Para el tiempo en que Sedequías sube al trono, Jerusalén ya había perdido algo de su poder e independencia. En los treinta años previos a la partida de Lehí, 1) los reyes de Judá habiían sido controlados por el Faraón Necao, rey de Egipto, 2) los Judíos habían estado pagando tributo a los Egipcios, 3) Joacaz, rey de Judá fue tomado prisionero del Faraón Necao, 4) cuando Joaquín era rey, el Señor mandó ejércitos de, Babilonios, Sirios, Moabitas y Ammonitas contra la ciudad de Jerusalén para saquearla parcialmente y destruirla, y 5) los Babilonios ya habían establecido una superioridad política sobre los Judíos ya que fue el mismo Nabucodonosor quien hizo rey de Jerusalén a Sedequías (véase 2 Reyes 23-25). Fue la rebelión de Sedequías contra Nabucodonosor en el noveno año del reinado de Sedequías lo que finalmente trajo la destrucción de Jerusalén, pero al familiarizarnos con la política en los días de Lehí, se pone en claro que Jerusalén era casi invencible.

 

Lamán y Lemuel no solo eran cortos de visión espiritual y politica, sino que su maldad era tal que tenían un corazón asesino. Habían considerado matar a Lehí y después a Nefi. Sus intereses eran mundanos. Reynolds and Sjodal escribieron, “Hágase notar el carácter rebelde de sus hijos. Su necedad (eran duros de cerviz, ver. 11); su amor al dinero (se lamentaban del tesoro que habían abandonado atrás, ver. 11); su falta de fe (estaban seguros de que perecerían en el desierto, ver. 11); su ignorancia (no conocían la manera de proceder de Dios, ver. 12 y rechazaban la palabra de Dios conforme a las palabras de los profetas, ver. 13); y finalmente, su debilidad ante la presencia de manifestaciones del Espíritu del Señor, (ver. 14).” (Reynolds and Sjodahl, Commentary on the Book of Mormón, vol. 1, pág. 27)

 

1 Ne. 2:11 Esto habló por causa de la dureza de Cerviz de Lamán y Lemuel

 

“La cerviz es símbolo del espíritu y actitud de las naciones y los hombres,  a menudo mostrando corazones empedernidos y endurecidos (2 Ne. 6:10; Prov. 29:1). Los hombres teniendo ‘nervio de hierro es tu cerviz’ (1 Ne. 20:4) o teniendo ‘lo duro de su cerviz’ ( 2 Ne. 25:12; 1 Ne. 2:11) son aquellos que no pueden dar una mirada de soslayo a los asuntos de su vecino o volver la vista hacia su creador.” “José Fielding McConkie and Donald W. Parry, A Guide to Scriptural Symbols, “Neck”)

 

1 Ne. 2:12  Y así era como Lamán y Lemuel murmuraban en contra de su padre; y hacían esto porque no conocían la manera de proceder de aquel Dios que los había creado

 

Neal A. Maxwell

“A diferencia de la alegría, el murmurar parece venir de forma normal al hombre natural. Recorre el espectro de las quejas. Necesitamos pan. Necesitamos agua. Los refuerzos militares que se necesitaban no llegaron (véase Alma 60). ‘¿Por qué salimos de Egipto?’ (véase Números 11:20.) ¿Por qué tuvimos que salir de Jerusalén? (Véase 1 Ne. 2:11). Una y otra vez murmuramos, y, es significativo que casi siempre , el mumuro se centra en nuestras frustraciones razonadas . . . Al igual que Lamán y Lemuel, a veces fallamos en entender la forma en que nuestro Dios actúa en nuestras vidas y nuestro tiempo. (Véase también 1 Ne. 17:22.)

 

La mayoría de nosotros parece esperar que la vida transcurra tranquilamente, con una cadena de semáforos en verde, con lugares desocupados para estacionarse justo en frente de nuestro destino.

 

“En el otro extremo, el desánimo no solo refleja una inconformidad inmediata, pero también incluye sentimientos profundos de contradicción y/o confusión acerca de la naturaleza de la vida: ‘. . . su aflicción  . . . era mas bien el pesar de los condenados, porque . . . no siempre iba a permitirles que hallasen felicidad en el pecado.’ (Mormón 2:13)

 

“Al saber que las cosas duraderas y últimas están bien asentadas en su lugar, ¿no podríamos soportar mejor el fastidio así como soportamos cambios en nuestro itinerario de vacaciones? Además ¿cómo podría caer agua sobre los justos e injustos sin que ocasionalmente nos lloviera en nuestra celebración? (Véase Mateo 5:45.)

 

“El conocimiento de quienes somos, en verdad ayuda, junto con el conocimiento de ‘la manera de proceder’ de Dios para con sus hijos (1 Ne. 2:12; 17:22).” (One More Strain of Praise, pág. 26.)

 

Neal A. Maxwell

“Resistir ‘bien’ significa superar el punto de ruptura sin quebrarnos, teniendo razones para amargarnos –tal como el hombre mide las razones- sin amargarnos. Resistir ‘bien’ significa ser el discípulo que en lo más duro de sus dificultades, evita, como Job sabiamente lo hizo, ‘ni atribuyó a Dios despropósito alguno.’ El ‘murmurar’ mencionado a menudo en el Libro de Mormón va acompañado del sentimiento que a veces tenemos cuando no cuestionamos la existencia de Dios, pero dudamos de su justicia y erroneamente empezamos a hacerle demandas. (Helamán 16:17-20.) El murmurar puede tener más razones, pero es evidente una falta de perspectiva: ‘murmuraban en contra de su padre; y hacían esto porque no conocían la manera de proceder de aquel Dios que los había creado.’ (1 Nefi 2:12.) Un tiempo mejor vendrá cuando aquellos que han murmurado ‘aprenderan doctrina’ (Isaías 29:24) lo cual sugiere que un concepto inadecuado puede hacernos murmurar o quejarnos.

 

Marvin J. Ashton

“Manténganse libres de criticar o murmurar. Construyan y edifiquen con sus palabras y conversaciones mientras apoyan y dan soporte. El murmurar y criticar llevan a la inactividad y a la apostasía contra la Iglesia. No se permitan el lujo de criticar y murmurar. Cuando pienso respecto a aquellos que tienden a murmurar, pienso en Lamán y Lemuel. ‘Y así era como Lamán y Lemuel, que eran los mayores, murmuraban en contra de su padre; y hacían esto porque no conocían la manera de proceder de aquel Dios que los había creado.’ (1 Ne. 2:12) A menudo el murmurar es una muestra de desobediencia.” (Ye Are My Friends, pág. 3-4.)

 

1 Ne. 2:14 sus cuerpos temblaron delante de él.

 

Lamán y Lemuel tuvieron muchas señales del poder del Espíritu. Esta maldición causada por Lehí es la primera en la lista. Después, ellos 1) vieron un ángel del Señor, 2) Fueron sacudidos por Nefi, cuando estaba lleno del Espíritu, 3) fueron guiados a través de las aguas por la Liahona, y 4) recibieron testimonio de que la Liahona solo funcionaba de acuerdo a su rectitud. (1 Ne. 3:29, 1 Ne. 17:52-54, 1 Ne. 18:12-22) Aún así se rebelaron en contra de la verdad.

 

1 Ne. 2:15 Y vivía mi padre en una tienda

 

Este es el versículo más pequeño en el Libro de Mormón. Parece tener poco significado. Sin embargo, Hugh Nibley escribe:

 

“Los editores del Libro de Mormón le han dado un verso completo a la sencilla declaración de Nefi, ‘Y vivía mi padre en una tienda’ (1 Ne. 2:15), y muy correctamente, ya que Nefi encuentra un gran significado en este hecho y se refiere constantemente a la tienda de su padre como al centro del universo. Para un árabe ‘Y vivía mi padre en una tienda’ lo dice todo. ‘Los habitantes de Palestina en la actualidad’ escribe Canaan, ‘como sus antecesores, son de dos clases: los habitantes de pueblos y ciudades y los Beduinos [que viven en tiendas]. Así como los hábitos y clases difieren unos de otros, así también difieren sus casas. Las casas en las ciudades se construyen de material duradero; . . . por otro lado, las viviendas de los Beduinos, las tiendas, están adaptadas a la vida nómada . . .’”

 

“Así con la declaración de que ‘Y vivía mi padre en una tienda’ Nefi se percata de que ha elegido la vida del desierto, y se ve forzado a vivirla durante el viaje: cualquier oriental apreciaría el significado y la importancia de la declaración que a nosotros nos parece trivial. Si Nefi parece referirse a la tienda de su padre como al centro de todo, simplemente está expresando el punto de vista de cualquier Beduino, para quien la tienda del jeque es el ancla de la esperanza de su existencia.” (Lehi in the Desert and the World of the Jaredites, págs. 57-58)

 

1 Ne. 2:16 teniendo grandes deseos de conocer los misterios de Dios

 

La importancia de los deseos de Nefi no puede tomarse a la ligera. Nefi tuvo éxito en sus peticiones al Señor debido a su gran fe (versículo 19) y deseo. Porque el Señor, concede a los hombres según lo que deseen (Alma 29:4). La otra lección importante de este versículo es que Nefi no siguió a su padre con una fe ciega. Él le pidió al Señor que le ayudara y era necesario que su corazón fuera suavizado. De este modo, obtuvo un testimonio para si mismo que evitó se rebelara como lo habían hecho mis hermanos. En nuestros momentos de rebelión, debiéramos seguir el ejemplo de Nefi y pedir al Señor que suavice nuestros corazones.

 

1 Ne. 2:16 clamé por tanto al Señor: y he aquí que él me visitó y enterneció mi corazón

 

Los grandes autores del Libro de Mormón fueron llamados en su juventud. En este versículo, Nefi nos confía que recibió una visita personal de Jehová. Esta gran bendición también le fue dada a Jacob, Mormón, y presumiblemente a Moroni. Lehí dijo de Jacob, ‘Y en tu juventud has visto su gloria; por lo tanto, bienaventurado eres, así como lo serán aquellos a favor de quienes él ejercerá su ministerio en la carne’ (2 Ne. 2:4). Mormón declaró, ‘Y habiendo llegado yo a la edad de quince años . . . me visitó el Señor, y probé y conocí la bondad de Jesús’ (Mormón 1:15, véase también Moroni 8:2). En este sentido, los autores del Libro de Mormón fueron como el traductor, José Smith, quien también dijo ‘probé y conocí la bondad de Jesús’ a la edad de 14 años.

 

M. Rusell Ballard

“La visión marca una gran diferencia en el mundo.   ¿Por qué la reacción de Nefi ante la buena voluntad de su padre, en seguir la dirección del Señor y guíar a su familia a través del desierto, fue tan diferente a la de sus hermanos mayores? ¿No sería porque Nefi se dirigió al Señor en privado y le pidió un testimonio propio o una visión de la directriz de su padre? ‘Y sucedió que yo Nefi siendo muy joven todavía, aunque grande de estatura, y teniendo grandes deseos de conocer los misterios de Dios, clamé por tanto al Señor; y he aquí que él me visitó y enterneció mi corazón, de modo que creí todas las palabras que mi padre había hablado; así que no me rebelé en contra de él como lo habían hecho mis hermanos.’ (1 Nefi 2:16). Nefi buscó su propia visión, y el resultado fue que su corazón fue enternecido. Se le aclaró la visión de hacia donde su familia se dirigía, y él pudo comprometerse a seguir al Señor. Como Salomón lo explicó, ‘Sin profecía el pueblo se desenfrena’ (Proverbios 29:18).” (Counseling with Our Councils: Learning to Minister Together in the Church and in the Family, pág. 23.)

 

1 Nefi 2:20-21 Y según guardéis mis mandamientos, prosperaréis . . .

 

La promesa contenida en los versículos 20 y 21 llegó a Nefi a causa de su fe, diligencia y humildad (versículo 19). Representa un lema, una promesa, y una carga para los Nefitas. Se convirtió en la gran ley por la cual la naciónes Nefitas prosperarían o serían destruídas. Esta ley es tan importante, que se repite por lo menos 10 veces en el Libro de Mormón. (1 Ne. 2:20, 2 Ne. 1:20, 2 Ne. 4:4, Jarom 1:9, Mosíah 2:31, Alma 9:13, 36:1, 36:30, 37:13, 38:1) Esta promesa está en vigencia en la actualidad.

 

Spencer W. Kimball

“Esta América no es un país común. Es una tierra escogida, ‘una tierra escogida sobre todas las demás’ (1 Ne. 2:20). Tiene un pasado trágico y sangriento, pero un glorioso y apacible futuro si sus habitantes en verdad aprenden a servir a su Dios. Fue consagrada como una tierra de promisión para la gente en las Américas, a quienes Dios hizo las siguientes grandes promesas:

 

’Será para ellos una tierra de libertad’ (2 Ne. 1:7).

‘Nunca serán reducidos al cautiverio’ (2 Ne. 1:7).

‘Y no habrá quien los moleste ni les quite la tierra’ (2 Ne. 1:9).

‘Una tierra escogida sobre todas las demás’ (1 Ne. 2:20).

‘. . . Se verá libre de la esclavitud y del cautiverio’

‘ . . . Se verá libre de . . . todas las otras naciones’ (Eter 2:12).

‘Y no habrá reyes sobre la tierra’ (2 Ne. 10:11).

‘Y fortificará esta tierra contra todas las otras naciones’ (2 Ne. 10:12).

‘Y el que combata contra Sión perecerá, dice Dios’ (2 Ne. 10:13).

 

“Pero estas promesas, por más gloriosas que sean, por más deseables que sean, solo pueden venir ‘ . . . si tan sólo sirve al Dios de la tierra, que es Jesucristo . . .’ (Eter 2:12).

Solo hay una manera. El remedio infalible, simplemente es rectitud, obediencia, devoción, honor e integridad. No hay otro remedio. Montañas de armas y municiones no garantizarán la seguridad, pues el enemigo puede construir fortalezas y misiles y refugios antibombas. ¡Si tan solo creyésemos en los profetas! Porque ellos han advertido  ‘. . . por lo que nunca serán reducidos al cautiverio; si tal sucediere, será por causa de la iniquidad; porque si abunda la iniquidad, maldita será la tierra por causa de ellos’ (2 Ne. 1:7). (Conference Report, Oct. 1961, págs. 30-31, tomado de Latter-day Commentary on the Book of Mormon compiled by K. Douglas Bassett).

 

1 Ne. 2:24 les serán por azote a tus descendientes, para estimularlos a que se acuerden de mí.

 

Hugh Nibley

“Una cosa que los lectores del Libro de Mormón nunca se pueden dar el lujo de olvidar es que los Nefitas vivían en un mundo polarizado, en el cual ellos siempre se involucraron en guerras frías o calientes con los Lamanitas. Su problema básico fue el de supervivencia, estaban obsesionados con la seguridad . . . los Nefitas tenían bajo los estándares humanos, gran razón para preocuparse. Sin embargo desde el principio ellos tuvieron la seguridad que Dios había arreglado las cosas a propósito de esa forma, y que ellos no tenían que temer en absoluto mientras se comportaran adecuadamente. El propósito de Dios era tener a los agresivos Lamanitas respirando debajo de sus cuellos: ‘yo los maldeciré con penosa maldad, y no tendrán ningún poder sobre tu posteridad, a menos que ella también se rebelare contra mí. Y si tu posteridad se rebelare contra mí, ellos les serán por azote a tus descendientes, para  estimularlos a que se acuerden de mí’ (1 Ne. 2:23-24).

 

“Así que, después de todo, fue una bendición para los Nefitas tener a los Lamanitas a sus puertas para ‘estimularlos a que se acuerden de mí’-‘bienaventurado es el hombre a quien Dios castiga’ (Job 5:17). No importaba cuan feroces y depravados pudieran ser los Lamanitas (¡y en verdad lo eran!), no importaba que los superarán en número, acorralándoles por doquier, no importaba que tan insidiosamente los espiaran, intrigaran y se infiltraran e incubaran sus diabólicos complots y transpiraran sus amenazas y presionaran con su formidable preparación para la guerra, ese no era el problema de los Nefitas. Solo se les pidió a los Nefitas recordaran cual era su verdadero problema, caminar rectamente delante del Señor.” (Since Cumorah, 2nd ed. págs. 338-9).