1 Ne 15:5 me sentí abatido... por motivo de la destrucción
de mi pueblo, porque yo había visto su caída
Nefi se lamentó de la maldad y la destrucción de los nefitas. Esta angustia
de alma proviene de tener un corazón lleno de caridad tal que, el pensamiento
de cualquier hijo o hija de Dios, que sufra los castigos decretados para los
malvados, trae una pesadumbre y un pesar divino. Esta misma emoción se ve en un
par de otras Escrituras. De los hijos arrepentidos de Mosíah, Mosíah registra, Pues estaban deseosos de que la salvación fuese declarada a toda criatura,
porque no podían soportar que alma humana alguna pereciera; sí, aun el solo
pensamiento de que alma alguna tuviera que padecer un tormento sin fin los
hacía estremecer y temblar. (Mosíah 28:3). En un registro
extraordinariamente claro y precioso, Enoc vio llorar al Señor Dios
Todopoderoso sobre sus creaciones. Después de que el Padre le había mostrado a
Enoc la maldad de la gente, Enoc lloró también. El registro es como sigue:
Y aconteció que el Dios del cielo miró al resto
del pueblo, y lloró, y Enoc dio testimonio de ello, diciendo: ¿Por qué lloran
los cielos, y derraman sus lágrimas como la lluvia sobre las montañas?
El Señor dijo a Enoc: He allí a éstos, tus
hermanos; son la obra de mis propias manos,
Por consiguiente, puedo extender mis manos y
abarcar todas las creaciones que he hecho; y mi ojo las puede traspasar
también, y de entre toda la obra de mis manos jamás ha habido tan grande
iniquidad como entre tus hermanos.
Mas he aquí, sus pecados caerán sobre la cabeza
de sus padres. Satanás será su padre, y miseria su destino; y todos los cielos
llorarán sobre ellos, sí, toda la obra de mis manos; por tanto, ¿no han de
llorar los cielos, viendo que éstos han de sufrir?
Mas he aquí, éstos que tus ojos ven morirán en
los diluvios; y he aquí, los encerraré; he preparado una prisión para ellos.
Y Aquel a quien he escogido ha abogado ante mi
faz. Por consiguiente, él padece por los pecados de ellos, si es que se
arrepienten el día en que mi Elegido vuelva a mí, y hasta ese día se verán
atormentados.
Por esto, pues, llorarán los cielos, sí, y
toda la obra de mis manos.
Y aconteció que el Señor le habló a Enoc, y le
declaró todos los hechos de los hijos de los hombres; por lo que Enoc supo, y
vio las abominaciones y la miseria de ellos, y lloró y extendió sus brazos, y
se ensanchó su corazón como la anchura de la eternidad; y se conmovieron sus
entrañas; y toda la eternidad tembló. (Moisés 7:28-41)
1 Ne 15:12 la casa de
Israel fue comparada a un olivo... y ¿No somos nosotros una rama de la casa de
Israel?
Esta doctrina será tratada más completamente en
Jacob 5. Basta decir que el olivo domesticado es simbólico de la casa de
Israel. La familia de Lehi representa una rama que fue plantada en la parte más
baja de la viña, Y aconteció que el Señor de la viña se marchó, y
escondió las ramas naturales del olivo cultivado en las partes más bajas de la
viña, unas en una parte y otras en otra, según su voluntad y placer (Jacob 5:14). Véase también Jacob 5:25, 43, 44,52.
1 Ne 15:15 nutrición
para la vid verdadera
Una de las críticas más comunes del Libro de
Mormón es que sus temas son anacrónicos. En otras palabras, suena como si
estuviera escrito en el Nuevo Testamento, pero fue escrito centenares de años
antes de la llegada de Cristo. La imagen de Cristo como una “vid” es un
ejemplo. Se ve primero en la Biblia en el Nuevo Testamento cuando Cristo dice, soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador (Juan 15:1).
¿Cómo pudo usar Nefi esta imagen antes de Jesucristo? ¿Cómo pudo ser este tema
conocido para él en aquel entonces?
Nefi fue un profeta que recientemente había visto
una visión increíble de la historia del mundo incluyendo la vida y el
ministerio del Salvador. Él tenía el espíritu de profecía y los principios
mesiánicos enseñados que estarían incluídos también en el Antiguo Testamento,
si tantas partes claras y preciosas no hubieran sido quitadas de él.
Cuando los Pergaminos del Mar Muerto fueron
examinados, ambos los judíos y los cristianos no mormones estaban asombrados
porque los pergaminos contenían tanto doctrina del “Nuevo Testamento” pero
fueron escritos antes de la llegada de Cristo. Este descubrimiento no sorprende
a un estudiante del Libro de mormón. Confirma que el Señor enseñaba a sus profetas
de la era del Antiguo Testamento la ley más alta, mucho antes de que fuese dada
por el Salvador en carne y hueso.
1 Ne 15:20 las palabras de Isaías... con respecto a la
restauración de los judíos
Uno de los temas principales de las escrituras de Isaías es la restauración
de los judíos en los últimos días. Esto puede ser porque él pasaba tanto tiempo
profetizando de la destrucción inminente del Reino del Norte, que él anhelaba
un día mejor – un día cuando Israel otra vez sería bendito y protegido por el
Señor. Esta bendición no vendrá al gozo completo hasta que el Señor mismo
coloque su pie en el Monte de los Olivos y comience a pelear las batallas de
Israel. Por consiguiente, las
escrituras de Isaías están llenas de representaciones con esperanza, optimistas,
y felices de cómo serán las cosas en ese día cuando el Señor salve a Israel, El lobo también morará con el cordero … la tierra estará llena del
conocimiento del Señor… el Señor será para ti como una luz eterna … Efraín no
tendrá envidia de Judá, ni Judá afligirá a Efraín … y volverán sus espadas en
rejas de arado… él que se quede en Jerusalén, se llamará santo … Y los
redimidos de Jehová volverán, y vendrán a Sión con alegría; y gozo perpetuo
será sobre sus cabezas … los que esperan a Jehová correrán, y no se cansarán;
caminarán, y no se fatigarán … con misericordia eterna tendré compasión de ti …
Cantad alabanzas, alegraos juntamente, soledades de Jerusalén; porque Jehová ha
consolado a su pueblo, a Jerusalén ha redimido
1 Ne 15:33 si deberían morir en su maldad
Spencer W. Kimball
“En una entrevista con un joven en Mesa, Arizona,
noté en él solamente un poco de pesar por haber cometido adulterio, pero no
estaba seguro de que deseaba purificarse. Después de extensas deliberaciones,
en el curso de las cuales parecía que yo no estaba logrando mucho, frente a su
espíritu rebelde, finalmente le dije: ‘Adiós, Bill, pero le advierto que no
maneje con exceso de velocidad, que tenga cuidado de lo que coma y que no
arriesgue su vida. Cuídese del tráfico, porque usted no debe morir antes de
resolver este asunto. No se atreva a morir.' Le cité este pasaje de las
escrituras:
Por lo tanto, si morían en su iniquidad, tendrían
que ser desechados también, con respecto a las cosas que son espirituales, las
cuales se relacionan con la rectitud; de modo que deberán comparecer ante Dios
para ser juzgados según sus obras . . .
. . . Y ninguna cosa impura puede entrar en el
reino de Dios; de modo que es necesario que se prepare un lugar de inmundicia
para lo que es inmundo. (1 Ne.
15:33-34.)
“Una muerte lenta tiene lleva sus ventajas a la
que ocurre repentinamente. Un padre de familia que es víctima del cáncer, por
ejemplo, debe utilizar su tiempo para ser un asesor hacia aquellos que lo van a
sobrevivir. El periodo de inactividad, después que un paciente llega a saber
que no hay esperanza de que viva, puede ser un periodo de mucha productividad.
¡Cuánto más cierto es esto al tratarse de uno que se ha visto envuelto en el
pecado intencional! No debe morir sino hasta que se haya reconciliado con Dios.
Debe tener cuidado y no debe sufrir un accidente.” (El milagro del perdón, pág.
144)
1 Ne 15:33 si son inmundos, por fuerza ellos no pueden morar
en el reino de Dios
“Ambos la justicia de Dios y las leyes de la
naturaleza mandan una división de lo malvado de lo justo. El calor y la gloria del sol de mediodía y
el escudo de la oscuridad de medianoche no son compañeros compatibles - la luz
y la oscuridad nunca se encontrarán, Cristo y Satanás nunca se darán la
mano. La separación de lo justo de lo
malvado en el mundo venidero es presagiada por su separación en la
mortalidad. Esta vida, como la que la
sigue, tiene sus hijos de luz y sus hijos de oscuridad. Los ciudadanos de ambos reinos se preparan
aquí para la naturaleza de la sociedad de la cual serán una parte tanto en y
después de la muerte.” (McConkie and Millet, Doctrinal Commentary on the
Book of Mormon, vol. 1, p. 121)