1 Ne 13 Nefi cambia continentes.

Ahora Nefi verá muchas naciones y reinos de Europa y Asia. El lapso cubierto en el capítulo 13 se extiende desde aproximadamente la destrucción de los nefitas, en 385 dC, al siglo 20. Este capítulo hace la crónica de la iglesia de Europa en la Edad Media, Colón, otros exploradores y sus conquistas, los cambios hechos a la Biblia cuando fue compilada, los fundadores, la Guerra Revolucionaria, el efecto de la Biblia sobre los europeos y los primeros americanos, el restablecimiento del evangelio de Jesucristo, los primeros líderes de la iglesia, el advenimiento del Libro de Mormón, y la predicación del evangelio a los descendientes de los lamanitas. Causa asombro que este capítulo pudiera contener tanta historia en sólo 42 versículos.

1 Ne 13:3 ¿Cuáles son los reinos de los gentiles?

 

Basado en el contexto de la visión de Nefi, los reinos de los gentiles son aquellas naciones que estaban bajo la influencia de la gran iglesia (v. 4). Esto aproximaría la influencia del Imperio Romano e incluiría toda Europa Occidental, la mayor parte de Europa Oriental, algo de Asia Menor, y una parte del Norte de África.

 

1 Ne 13:5 La iglesia grande y abominable

 

Bruce R. McConkie

“ Nefi vio ‘una iglesia que es la más abominable de todas las demás iglesias’ en una visión. El vio ‘que el diablo fue su fundamento’ y también los asesinatos, riqueza, prostitución, persecución y deseos de maldad que eran parte de esta organización 1 Ne. 13:1-10.)

 

“Vio que esta iglesia quitó del Evangelio del Cordero muchos convenios y partes claras y preciosas; que pervirtió los rectos caminos del Señor; que borró muchas enseñanzas de la Biblia; que fue 'la madre de rameras'; Y que el Señor finalmente volverá a restaurar el evangelio de salvación. (1 Ne. 13:24-42.)

 

“Tal como está registrado en los capítulos 17 y 18 de Apocalipsis, Juan recibió visiones similares. Vio a la malvada iglesia como una ramera que gobernaba sobre muchos pueblos, multitudes, naciones y lenguas;   llena de blasfemia, abominaciones, impureza y fornicación; que lleva el nombre, ‘MISTERIO, LA GRAN BABILONIA, MADRE DE RAMERAS Y ABOMINACION DE LA TIERRA'; que está borracha con la sangre de los santos; gozándose en riquezas y en las delicadezas de la tierra; mercando con cosas costosas y  'con esclavos, y almas de los hombres.' Y entonces Juan, al igual que  Nefi, vio la caída y total destrucción de esta gran iglesia cuyo fundamento es el diablo.

 

“En este mundo carnal y sensual, la gran y abominable iglesia continúa su curso destructivo. Pero habrá un día futuro cuando acabará toda maldad, ' y la grande y abominable iglesia, que es la ramera de toda la tierra, será derribada por fuego devorador.' (D. & C. 29:21; Eze. 38;  39; 1 Ne. 22:23; Apo. 18.) Sin embargo antes de que llegue ese día, la tierra será barrida por desolación y las varias ramas de la gran y abominable iglesia 'guerrearán entre sí, y la espada de sus propias manos descenderá sobre su propia cabeza; y se emborracharán con su propia sangre.” 1 Ne. 22:13-14; 14:3.)” (Doctrina Mormona, págs. 357-358)

 

 

1 Ne 13:12 ¿Quién es este hombre entre los gentiles?

“Durante siete largos años Colón importunó al Rey Fernando para una audiencia. Pero él era considerado generalmente como un visionario. Aun los niños en las calles le conocían como un desequilibrado mental. Cuando, finalmente, el consejo erudito condescendió a hacer un informe, fue en el sentido de que el plan era demasiado tonto para merecer atención. "Es absurdo," dijeron, “creer que hay gente al otro lado del mundo, que anda con los talones hacia arriba, y la cabeza pendiente hacia abajo.  Y entonces, ¿cómo podría un barco llegar allí?  La zona tórrida a través de la cual deben pasar, es una región de fuego, dónde las mismas olas hierven.  Y aun si un barco quizá pudiera llegar allá a salvo, cómo podría regresar?” ¿Puede navegar un barco cuesta arriba?'

Con tales discusiones, los hombres sabios de España estaban a punto de echar a Colón fuera del país. De hecho, él decidió ir a Francia. Pero, afortunadamente, la reina Isabel, tenía mucho que decir en tales materias al igual que su consorte real. Y ella escuchó a los amigos de Colón. Ella estaba dispuesta aun a conseguir un préstamo sobre sus joyas para suplir los fondos para el viaje. Pero esto no fue necesario. Luis de Santangel, quien poseía las llaves del tesoro de Aragón, se encargó de las finanzas. El acuerdo entre los regentes y Colón fue firmado el 17 de abril de 1492. Colón derramó lágrimas de alegría. Había alcanzado la meta, después de dieciocho largos años de trabajo, decepciones y angustia.

“Colón se describe como un hombre de presencia dominante, alto y enérgico, bello, de tez rojiza, y ojos de azul con gris. Para cuando zarpó hacia el nuevo mundo, su pelo se había emblanquecido. Su porte era cortés y su conversación era cautivante. A pesar de todo el desánimo, nunca perdió la fe en su misión y llamado divino.”

“Fue el 3 de agosto de 1492, cuando Colón con las tres caravelas - la Santa Maria, la Pinta, y la Niña, con 90 almas a bordo - partió de Palos, España. Fue el 12 de octubre, del mismo año, que Colón con un séquito de oficiales y hombres pisó la playa de una isla que él nombró San Salvador.” (Reynolds and Sjodahl, Commentary on the Book of Mormon, vol. 1, p. 119)

 

1 Ne 13:12 vi que el Espíritu de Dios descendió y obró sobre el hombre

“Según la visión de Nefi, fue el Espíritu de Dios que primero impulsó a Colón y luego a los gentiles a salir hacia adelante sobre las aguas.

“Que Colón se consideraba inspirado es historia bien comprobada. Lo siguiente de un artículo informativo por Mark Petersen sobre, 'American History and Nephi's Vision,' publicado en Deseret News, el 25 de marzo de 1933, prueba que él estaba muy consciente de su llamado divino:

"Se han escrito muchas biografías con respecto a Colón. Tomamos una al azar, y citamos de 'Colón, el  Don Quijote de los mares ' por Jacob Wasserman, traducido al inglés del alemán por Eric Sutton y publicado en Boston:

En la página 18 de este libro, a Colón se le cita directamente como sigue:

"Desde mi juventud en adelante fui marino y sigo siéndolo hasta el presente . . . Dondequiera que un barco haya estado en esta tierra, allí también he estado yo. He hablado y tratado con hombres de gran conocimiento, con sacerdotes, con laicos, latinos, griegos, judíos y moros, y con muchos hombres de otros credos. El Señor tuvo una actitud favorable hacia mi deseo y me confirió valor y entendimiento. Me dotó de conocimiento de navegación en abundancia, de astronomía tanto como era necesario y también de geometría. Además, me dio gozo y astucia en la cartografía y en colocar allí ciudades, montañas, ríos, islas y bahías, cada uno en su lugar. He visto y ciertamente he estudiado muchos libros – cosmografías, historias, crónicas y filosofías y otras artes, por lo cual nuestro Señor me abrió la mente, me envió al mar y me inspiró para hacerlo. Quienes oyeron de mi aventura la llamaron locura, se burlaron de mí y se rieron. Pero ¿quién puede dudar que el ESPÍRITU SANTO ME INSPIRÓ'

En la página 46 del mismo libro, leemos que en el año de su éxito, Colón escribió en una ocasión a Fernando: 'VINE A SU MAJESTAD COMO EL EMISARIO DEL ESPÍRITU SANTO.'” (Reynolds and Sjodahl, Commentary on the Book of Mormon, vol. 1, p. 121) )

 

1 Ne 13:14 los descendientes de mis hermanos ... fueron dispersados delante de los gentiles, y afligidos.

 

El Manual para el alumno, del Libro de Mormón de1986 reza:

“El cumplimiento de la profecía de Nefi concerniente al esparcimiento de la descendencia de sus hermanos es un tema tan amplio que se necesitarían muchísimos libros para analizarlo completamente; por lo tanto, aquí sólo podemos mencionarlo. Es una de las historias más trágicas, y en muchas maneras igual a la persecución y sufrimiento del pueblo judío a través de los siglos. (Véase 1 Nefi 19:13-15.)

“Desde la época en que Colón desembarcó en las Indias Occidentales, comenzó la destrucción y expulsión de los aborígenes. El alcance de esta destrucción sólo ha comenzado a salir a luz recientemente. Por ejemplo, Wilbur R. Jacobs, un reconocido historiador, refuta proyecciones anteriores hechas por eruditos europeos y americanos en cuanto a la población aborigen en la época en que Colón llegó al hemisferio occidental en 1492. Los cálculos indicaban que la población indígena en América del Norte era de casi un millón de personas, y la de todo el continente no sobrepasaba los 8 millones. Sin embargo, de acuerdo con Jacobs, los cálculos actuales nos llevan a la cifra de 90 millones de personas para todo el hemisferio y casi 10 millones sólo para América del Norte. (Véase “The Indian and the Frontier in American History–A Need for Revision,” Western Historical Quarterly, enero de 1973 pág. 45.) 

Al comparar este total de 10 millones de aborígenes que vivían en América del Norte con los 235,000 que había a comienzos del siglo veinte, comenzamos ahora a vislumbrar el alcance de la tragedia.

”. . . Esa historia se repitió numerosas veces en manos de hombres como Cortés, Pizarro y Soto en Perú, Colombia, México y los Estados Unidos. Las escenas que vio Nefi seiscientos años antes de Cristo se convirtieron en una horrible realidad. Tal como lo dijo un escritor:

He aquí una raza que se vio absorbida por un pujante diluvio de pueblos de una cultura totalmente diferente. Se les arrancó de su medio; se les trasplantó una y otra vez; los blancos los trataron como obstáculos hostiles en una tierra fértil, a los que había que sacar o destruir; se encontraban confundidos por un tipo de economía para el cual no estaban preparados, diezmados por la enfermedad y los vicios a los que no eran inmunes; vieron que constantemente se violaban los tratados solemnes que con ellos se habían hecho; eran sujetos a un cambio constante de pautas de gobierno, víctimas de oficiales incompetentes y codiciosos; y a veces se sentían desmoralizados por un exceso de bondad paternal bien intencionada pero mal dirigida. Con todo eso, es realmente sorprendente que hayan sobrevivido.” Kenneth Scott Latourette, A History of the Expansion of Christianity, The Great Century, vol. 4, pág. 323)” (El Libro de Mormón, Manual para el alumno, 1986, págs. 44-6)

1 Ne 13:13-19 Los peregrinos, la Guerra Revolucionaria, y los fundadores colocan el fundamento para la Restauración

Un artículo en el Ensign de junio del 1999 , titulado “Preparing for the Restoration,” presenta estos acontecimientos históricos como preludios para la restauración del evangelio:

“Con motivo del centenario de la Iglesia en 1930, la primera presidencia declaró: 'No fue por casualidad que los puritanos dejaran su tierra natal y zarparan para las costas de Nueva Inglaterra, y que otros siguieran más tarde. Fueron la avanzada del ejército del Señor, preordenados para establecer el sistema de gobierno dado por Dios bajo el cual vivimos … y preparar el terreno para la restauración del Evangelio de Cristo.'

“El presidente Ezra Taft Benson enseñó que 'todos los grandes acontecimientos que han ocurrido en América, incluyendo la llegada de Colón y de los primeros peregrinos, fueron previstos por profetas antiguos.' Después de profetizar acerca de Colón, Nefi continuó: 'vi al Espíritu de Dios que obraba sobre otros gentiles, y salieron de su cautividad, cruzando las muchas aguas’. (1 Nefi 13:13)  Los escritores como William Bradford, gobernador del Plymouth Plantation (1590-1657) describieron la persecución y el encarcelamiento que los peregrinos padecieron en Europa antes de fugarse para América en busca de la libertad religiosa.

“Nefi previó que los colonos se humillarían ante el Señor (1 Ne 13:16). William Bradford registró que mientras los peregrinos zarpaban en su viaje hacia América, 'tuvieron un día de humillación solemne,' su pastor proclamó 'un ayuno, para que nos pudiésemos humillar ante nuestro Dios.'  Actuando bajo la inspiración, los peregrinos formularon el Mayflower Compact, que se asevera es 'la primera constitución escrita en América del Norte,' que demandaba obediencia a las leyes promulgadas por el grupo en vez de las decretadas por un monarca.

“Los puritanos subsiguientemente se establecieron en Massachusetts Bay y eventualmente absorbieron a los peregrinos. Sin embargo, los puritanos no eran tolerantes de los que no creían como ellos. Uno de los disidentes entre los puritanos fue Roger Williams, quien creía en la libertad de cultos y mantenía que la iglesia apostólica organizada por Cristo ya no estaba en la tierra. Después del exilio, Williams y sus seguidores fundaron Providence, Rhode Island, y adoptaron principios que se convirtieron en tradiciones importantes en los Estados Unidos, como la democracia, la libertad de culto, y la separación de la iglesia y el estado.

“Los colonos en otras partes de América también trabajaron por la libertad de cultos. Bajo el liderazgo de la familia Calvert, los católicos romanos se establecieron en Maryland y en 1649 aprobaron el 'Act of Toleration', el cual abogaba por la libertad de conciencia. En 1681 el rey de Inglaterra concedió un título de tierra al cuáquero devoto William Penn, cuya colonia en Pensilvania se convirtió en un modelo de tolerancia religiosa. De estos colonos el presidente Benson escribió, 'Los peregrinos de Plymouth, los Calverts de Maryland, Roger Williams, William Penn – todos tenían convicciones religiosas profundas que desempeñaron un papel principal para que vinieran al Nuevo Mundo. Ellos también, creo, vinieron aquí bajo la inspiración del cielo.'

“El acontecimiento final que Nefi observó en su visión de las colonias americanas fue la Guerra de Independencia. Él escribió:

 

Y vi que las madres patrias de los gentiles se hallaban reunidas sobre las aguas, y sobre la tierra también, para combatirlos.

 

Y vi que el poder de Dios estaba con ellos, y también que la ira de Dios pesaba sobre todos aquellos que estaban congregados en contra de ellos para la lucha.

 

Y yo, Nefi, vi que los gentiles que habían salido de la cautividad fueron librados por el poder de Dios de las manos de todas las demás naciones. (1 Ne 13:17 - 19).

“El presidente Wilford Woodruff enseñó: 'Esos hombres que colocaron el fundamento de este gobierno americano y firmaron la Declaración de Independencia eran los mejores espíritus que el Dios del cielo pudiera encontrar sobre la faz de la tierra . . .  El general Washington y todos los hombres que lucharon por la causa fueron inspirados del Señor.'  El presidente Woodruff también relató: 'Cada uno de esos hombres que firmaron la Declaración de Independencia, con el general Washington, me visitaron, como un apóstol del Señor Jesucristo, en el Templo de St. George, dos noches consecutivas y exigieron de mis manos que fuera y realizara las ordenanzas de la casa de Dios a favor de ellos.'

“George Washington dio mérito a Dios por la victoria de los Estados Unidos. En su discurso de despedida a su ejército, él dijo: 'Las circunstancias desventajosas de nuestra parte, bajo las cuales la guerra fue emprendida, nunca pueden pasar al olvido. Las intervenciones singulares de la Providencia en nuestra condición endeble fueron tales, que apenas podrían librarse de la atención del más desatento; mientras la perseverancia sin paralelo de los ejércitos de los Estados Unidos, a través de casi todo desánimo y sufrimiento posible por el espacio de ocho largos años, fue poco menos que un milagro hecho y derecho.'  El presidente Spencer W. Kimball dijo: 'El Señor permitió que estos pocos hombres deficientemente armados y vestidos en Valley Forge y otras partes derrotaran a un ejército grande, … unos pocos en contra de los muchos, pero los pocos tenían de su lado al Señor Dios del cielo, que les dio la victoria. Y vinieron la libertad política y la libertad religiosa con ella, todo en preparación para el día cuando un jovencito apareciera y buscara y se comunicara con el Señor y abriese las puertas del cielo de nuevo.'

“Después de que los colonos se ganaron su independencia, experimentaron durante poco tiempo con un gobierno bajo los Artículos de la Confederación. Cuando descubrieron que ese método era inadecuado, los líderes fijaron su atención en elaborar una forma nueva de gobierno. Pocas personas, si hay alguna, en la tierra tienen la resultante Constitución de los Estados Unidos en estima superior que los Santos de los Últimos Días. El Señor ha dicho: ‘para que todo hombre obre en doctrina y principio ... de acuerdo con el albedrío moral que yo le he dado, para que todo hombre responda por sus propios pecados en el día del juicio...

 Y para este fin he establecido la Constitución de este país, por mano de hombres sabios que levanté para este propósito mismo, y redimí la tierra por el derramamiento de sangre.(D y C 101:78,80)

“La Constitución y Declaración de Derechos se aplicaban directamente a las necesidades de una religión nueva porque señalaron por ley la libertad de culto, de expresión, de prensa, y de asamblea. Más tarde el Profeta José Smith enseñó que 'la Constitución de los Estados Unidos es un estandarte glorioso; está fundada en la sabiduría de Dios. Es un estandarte divino.'” (Arnold K. Garr, Ensign, Junio de 1999, págs. 38-40)

 

1 Ne 13:23  es una narración semejante a ... las planchas de bronce, aunque menos en número.

Anteriormente en este comentario, hemos discutido que las planchas de bronce de Labán contenían muchas profecías no contenidas en el Antiguo Testamento. Aquí Nefi lo dice directamente y compara el tamaño del registro de las planchas de bronce con nuestro registro del Antiguo Testamento y él declara que las planchas de bronce eran más grandes. Esto quiere decir que debe haber habido muchos registros contenidos en esa obra que no tenemos ahora, probablemente muchos más que los tres profetas adicionales que Nefi menciona: Zenós, Zenoc, y Neum (1 Ne 19:10).

1 Ne 13:26  ha(n) despojado el evangelio del Cordero de muchas partes que son claras y sumamente preciosas

El ministerio de José Smith afortunadamente reemplazó muchas, pero no todas, las partes claras y preciosas que fueron despojadas de la Biblia. Su retraducción de la Biblia restauró grandes verdades, especialmente acerca de los acontecimientos escritos en Génesis. Esto se ve en el libro entero de Moisés y la Traducción de José Smith de Génesis, especialmente del capítulo 50.

Los acontecimientos históricos que rodean la creación del registro del Nuevo Testamento están deficientemente registrados. No se ha atribuido a ninguna persona sola ni grupo la recopilación de la Biblia como la  conocemos y el año en que fue recopilada está todavía en disputa. Por consiguiente, falta la evidencia externa que corrobore la afirmación de Nefi. Esto de ningún modo reduce la veracidad de su declaración. Hay evidencia, sin embargo, que las epístolas de los primeros líderes de la iglesia fueron evaluadas en momentos diferentes y que se hacían juicios en lo que se refiere a que si deberían ser incluidas como canon o no. Una cierta cantidad de estas obras era probablemente falsa, pero otras probablemente eran inspiradas. El registro histórico está lo suficientemente completo para listar cierta cantidad de estas obras y la confusión que a veces prevalecía sobre qué registros debían ser incluidos en el Nuevo Testamento. Un historiador del siglo 18 nombrado Mosheim registró:

“En lo que se refiere al tiempo cuándo y las personas por quienes los libros del Nuevo Testamento fueron coleccionados en un volumen, hay opiniones diversas, o más bien conjeturas, de los eruditos; porque el tema está repleto de dificultades grandes y casi inexplicables para nosotros de estas épocas más recientes. Debe ser suficiente saber, que antes de la mitad del segundo siglo, la mayor parte de los libros que componían el Nuevo Testamento estaban en toda Iglesia cristiana a todo lo largo del mundo conocido, y eran leídos y considerados como la autoridad divina de la fe y la práctica.

“ … no mucho después de la ascensión del Salvador, las diversas historias de su vida y sus doctrinas repletas de imposiciones y fábulas fueron compuestas por personas con ninguna mala intención quizá, pero que eran supersticiosas, simplistas, y adictas a los fraudes piadosos; y después diversos escritos falsos fueron presentados al mundo, inscritos con los nombres de los santos apóstoles. Estas producciones sin valor habrían resultado en gran confusión, y habrían vuelto inciertas tanto la historia como la religión de Cristo, si los gobernantes de las iglesias no hubieran intervenido oportunamente, y causado que los libros que eran realmente divinos y que procedían de manos apostólicas, fueran rápidamente separados de esa masa de información no válida en un volumen, por ellos mismos.” (Mosheim's Ecclesiastical History, 6th ed., 1868, pp. 36-39)

 

En vista de la declaración de Nefi, uno no puede sino preguntarse si las obras a las  que se refiere Mosheim como "escritos falsos ... producciones sin valor ... masa de basura" no eran en realidad, “claras y preciosas.” Aquí vemos evidencia de que los “gobernantes de las iglesias” intervinieron para decidir lo que debería estar incluido y lo que debería quedar excluido. Después Mosheim presenta una lista de una serie de estas otras obras que quedaron excluidas. Incluyen las obras de Clemente, un obispo en Antioquía y el compañero de los primeros élderes de la iglesia, la epístola de Policarpo, quien tenía contacto directo con Juan, el Revelador, la epístola de Bernabé, el Pastor de Hermas, y muchas otras.

James E. Talmage registró la importancia de los concilios realizados más tarde para determinar lo que debería estar incluido como doctrina:

“Además de los testimonios individuales tenemos los de concilios eclesiásticos y cuerpos oficiales que juzgaron y resolvieron el asunto de la autenticidad. Respecto de esto, se pueden mencionar el Concilio de Nicea en el año 325, el Concilio de Laodicea en 363, el Concilio de Hipona en 393 y el tercero y sexto Concilios de Cartago en 397 y 419 respectivamente.

“Desde esta última fecha no ha surgido disputa en cuanto a la autenticidad del Nuevo Testamento que llame mucho la atención. En la actualidad es ya muy tarde, y la distancia que separa demasiado extensa, para que vuelva a suscitarse el asunto. Se debe aceptar el Nuevo Testamento por lo que afirma ser; y aunque tal vez se hayan suprimido o perdido muchas partes preciosas, aún cuando se hayan insinuado algunas alteraciones en el texto e inadvertidamente se hayan introducido errores debido a la incapacidad de los traductores, el libro en general debe aceptarse como auténtico y fidedigno, y como parte esencial de las Santas Escrituras.” (Los Artículos de Fe, James E. Talmage, pág. 275-6)

 

1 Ne 13:30  la mezcla de tu descendencia que se hallan entre tus hermanos

El contexto del versículo 30 es que los americanos no destruirían completamente a los indios americanos nativos, descritos por Nefi como  la mezcla de tu descendencia que se hallan entre tus hermanos. ¿Pero cómo pudiera estar viva la descendencia de Nefi en los siglos 18 y 19? La versión simplificada de la historia registra que los lamanitas mataron a los nefitas en aproximadamente 385 dC. Sin embargo, el registro del Libro de Mormón declara que había lamanitas entre los nefitas y nefitas entre los lamanitas. Estos habían escogido su lealtad en base a la religión y la política y no en linajes raciales. Por consiguiente, no debería sorprender que se le diera la promesa a Nefi que una cierta cantidad de su descendencia sería conservada aun después de la destrucción final de los nefitas. Esto quiere decir que algunos nefitas que habían desertado para pasar a las filas del lado lamanita se incorporarían a la sociedad lamanita (véase Alma 45:13) y la sangre de Nefi sería conservada.

Mormón registra que algunos nefitas se habían entremezclado con los lamanitas, y los nefitas los han transmitido (los registros) de una generación a otra, sí, hasta que han caído en transgresión y han sido asesinados, robados y perseguidos, y echados, y muertos, y esparcidos sobre la superficie de la tierra, y se han mezclado con los lamanitas hasta dejar de llamarse nefitas, volviéndose inicuos, y salvajes, y feroces, sí, hasta convertirse en lamanitas.  (Hel. 3:16)

La declaración de Moroni que después de la gran batalla final que los lamanitas mataron a todos los nefitas que no negaran al Cristo (Moro. 1:2), da a entender que había nefitas que conservaron su vida negando al Cristo y se unieron a la sociedad lamanita.

1 Ne 13:37 Y bienaventurados aquellos que procuren establecer a mi Sión en aquel día . . . ¡cuán bellos serán sobre las montañas!

Este pasaje tiene referencia a la profecía de Isaías que se encuentra en Isa 52:7, Cuan hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres  nuevas, del que anuncia la paz. Nefi se refería a los que establecerían el reino de Dios en los últimos días. Pocos dudarían que los hombres como  José Smith, Brigham Young, Hyrum Smith, Parley P. Pratt, Willard Richards, John Taylor, Oliverio Cowdery, y cien más, hallan sido preordenados para la gran obra de la Restauración. Algunas veces, subestimamos la importancia de un acontecimiento por nuestra proximidad a él. La Restauración de las llaves del sacerdocio, las ordenanzas salvadoras, y la adoración en el templo son las llaves para salvar la tierra entera de la destrucción. Esta destrucción vendría con la Segunda Venida del Señor. José Smith fue informado sobre lo que hubiese ocurrido sin la Restauración, De no ser así, la tierra entera sería completamente destruida a su llegada (JS-H 1:39).

1 Ne 13:39 ¿Cuáles son los otros libros?

Los otros libros deben ser el Libro de Mormón, la Doctrina y Convenios, y la Perla de Gran Precio. También podrían incluirse otras obras lo suficientemente poderosas como para cambiar la vida de hombres y mujeres que buscan la verdad.

1 Ne 13:42 los últimos serán los primeros, y los primeros serán los últimos. 

 

Esta Escritura ha sido confusa para algunos pero es muy sencilla. Los "primeros" se refiere a la casa de Israel; los “últimos” se refiere a los gentiles. Cristo lo hizo claro durante su ministerio que Él fue enviado sólo a la casa de Israel. Hablando a la mujer de Cananea, Él dijo, No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel (Mat. 15:24).  Aunque los judíos habían rechazado al Señor en varias ocasiones previas (durante los tiempos del Antiguo Testamento), el Señor en su misericordia les dio la oportunidad de aceptar a Jehová mientras Él ministraba entre ellos en carne y hueso. No fue hasta que los judíos habían exigido su crucifixión, consentido en su muerte, y gritaron, Su sangre esté sobre nosotros, y sobre nuestros hijos (Mat. 27:25) que perdieron el privilegio de tener el evangelio predicado a ellos preferentemente. En poco tiempo después, Pedro vio la visión famosa que marcó nuevos rumbos en la predicación del evangelio a los gentiles (véase Hechos 10). Por consiguiente en los días de Cristo los judíos oyeron el evangelio primero y los gentiles oyeron el evangelio último. En los últimos días, el Señor restablecería su reino por conducto de los gentiles; serían los primeros en oír la buena palabra y los judíos serían los últimos.