1 Ne 13 Nefi cambia continentes.
Ahora Nefi verá muchas
naciones y reinos de Europa y Asia. El lapso cubierto en el
capítulo 13 se extiende desde aproximadamente la destrucción de los nefitas, en
385 dC, al siglo 20. Este capítulo hace la crónica de la iglesia de Europa en
la Edad Media, Colón, otros exploradores y sus conquistas, los cambios hechos a
la Biblia cuando fue compilada, los fundadores, la Guerra Revolucionaria, el
efecto de la Biblia sobre los europeos y los primeros americanos, el restablecimiento
del evangelio de Jesucristo, los primeros líderes de la iglesia, el
advenimiento del Libro de Mormón, y la predicación del evangelio a los
descendientes de los lamanitas. Causa asombro que este capítulo pudiera
contener tanta historia en sólo 42 versículos.
1 Ne 13:3 ¿Cuáles son los reinos de los gentiles?
Basado en el contexto de la visión de Nefi, los reinos de
los gentiles son aquellas naciones que estaban bajo la influencia de la gran
iglesia (v. 4). Esto aproximaría la influencia del Imperio Romano e incluiría
toda Europa Occidental, la mayor parte de Europa Oriental, algo de Asia Menor,
y una parte del Norte de África.
1 Ne 13:5 La iglesia grande y abominable
Bruce R. McConkie
“ Nefi vio ‘una iglesia que es la más abominable
de todas las demás iglesias’ en una visión. El vio ‘que el diablo fue su
fundamento’ y también los asesinatos, riqueza, prostitución, persecución y
deseos de maldad que eran parte de esta organización 1 Ne. 13:1-10.)
“Vio que esta iglesia quitó del Evangelio del
Cordero muchos convenios y partes claras y preciosas; que pervirtió los rectos
caminos del Señor; que borró muchas enseñanzas de la Biblia; que fue 'la madre
de rameras'; Y que el Señor finalmente volverá a restaurar el evangelio de
salvación. (1 Ne. 13:24-42.)
“Tal como está registrado en los capítulos 17 y
18 de Apocalipsis, Juan recibió visiones similares. Vio a la malvada iglesia
como una ramera que gobernaba sobre muchos pueblos, multitudes, naciones y
lenguas; llena de blasfemia,
abominaciones, impureza y fornicación; que lleva el nombre, ‘MISTERIO, LA GRAN
BABILONIA, MADRE DE RAMERAS Y ABOMINACION DE LA TIERRA'; que está borracha con
la sangre de los santos; gozándose en riquezas y en las delicadezas de la
tierra; mercando con cosas costosas y
'con esclavos, y almas de los hombres.' Y entonces Juan, al igual
que Nefi, vio la caída y total
destrucción de esta gran iglesia cuyo fundamento es el diablo.
“En este mundo carnal y sensual, la gran y
abominable iglesia continúa su curso destructivo. Pero habrá un día futuro
cuando acabará toda maldad, ' y la grande y abominable iglesia, que es la
ramera de toda la tierra, será derribada por fuego devorador.' (D. & C.
29:21; Eze. 38; 39; 1 Ne. 22:23; Apo.
18.) Sin embargo antes de que llegue ese día, la tierra será barrida por
desolación y las varias ramas de la gran y abominable iglesia 'guerrearán entre
sí, y la espada de sus propias manos descenderá sobre su propia cabeza; y se
emborracharán con su propia sangre.” 1 Ne. 22:13-14; 14:3.)” (Doctrina
Mormona, págs. 357-358)
1 Ne 13:12 ¿Quién es este hombre entre los gentiles?
“Durante siete largos años Colón importunó al Rey
Fernando para una audiencia. Pero él era considerado generalmente como un
visionario. Aun los niños en las calles le conocían como un desequilibrado
mental. Cuando, finalmente, el consejo erudito condescendió a hacer un informe,
fue en el sentido de que el plan era demasiado tonto para merecer atención.
"Es absurdo," dijeron, “creer que hay gente al otro lado del mundo,
que anda con los talones hacia arriba, y la cabeza pendiente hacia abajo. Y entonces, ¿cómo podría un barco llegar
allí? La zona tórrida a través de la
cual deben pasar, es una región de fuego, dónde las mismas olas hierven. Y aun si un barco quizá pudiera llegar allá
a salvo, cómo podría regresar?” ¿Puede navegar un barco cuesta arriba?'
Con tales discusiones, los hombres sabios de
España estaban a punto de echar a Colón fuera del país. De hecho, él decidió ir
a Francia. Pero, afortunadamente, la reina Isabel, tenía mucho que decir en
tales materias al igual que su consorte real. Y ella escuchó a los amigos de
Colón. Ella estaba dispuesta aun a conseguir un préstamo sobre sus joyas para
suplir los fondos para el viaje. Pero esto no fue necesario. Luis de Santangel,
quien poseía las llaves del tesoro de Aragón, se encargó de las finanzas. El
acuerdo entre los regentes y Colón fue firmado el 17 de abril de 1492. Colón
derramó lágrimas de alegría. Había alcanzado la meta, después de dieciocho
largos años de trabajo, decepciones y angustia.
“Colón se describe como un hombre de presencia
dominante, alto y enérgico, bello, de tez rojiza, y ojos de azul con gris. Para
cuando zarpó hacia el nuevo mundo, su pelo se había emblanquecido. Su porte era
cortés y su conversación era cautivante. A pesar de todo el desánimo, nunca
perdió la fe en su misión y llamado divino.”
“Fue el 3 de agosto de 1492, cuando Colón con las
tres caravelas - la Santa Maria, la Pinta, y la Niña, con 90 almas a bordo -
partió de Palos, España. Fue el 12 de octubre, del mismo año, que Colón con un
séquito de oficiales y hombres pisó la playa de una isla que él nombró San
Salvador.” (Reynolds and Sjodahl, Commentary on the Book of Mormon, vol.
1, p. 119)
1 Ne 13:12 vi que el Espíritu de Dios
descendió y obró sobre el hombre
“Según
la visión de Nefi, fue el Espíritu de Dios que primero impulsó a Colón y luego
a los gentiles a salir hacia adelante sobre las aguas.
“Que
Colón se consideraba inspirado es historia bien comprobada. Lo siguiente de un
artículo informativo por Mark Petersen sobre, 'American History and Nephi's
Vision,' publicado en Deseret News, el 25 de marzo de 1933, prueba que él
estaba muy consciente de su llamado divino:
"Se
han escrito muchas biografías con respecto a Colón. Tomamos una al azar, y
citamos de 'Colón, el Don Quijote de
los mares ' por Jacob Wasserman, traducido al inglés del alemán por Eric Sutton
y publicado en Boston:
En la
página 18 de este libro, a Colón se le cita directamente como sigue:
"Desde
mi juventud en adelante fui marino y sigo siéndolo hasta el presente . . .
Dondequiera que un barco haya estado en esta tierra, allí también he estado yo.
He hablado y tratado con hombres de gran conocimiento, con sacerdotes, con
laicos, latinos, griegos, judíos y moros, y con muchos hombres de otros credos.
El Señor tuvo una actitud favorable hacia mi deseo y me confirió valor y
entendimiento. Me dotó de conocimiento de navegación en abundancia, de
astronomía tanto como era necesario y también de geometría. Además, me dio gozo
y astucia en la cartografía y en colocar allí ciudades, montañas, ríos, islas y
bahías, cada uno en su lugar. He visto y ciertamente he estudiado muchos libros
– cosmografías, historias, crónicas y filosofías y otras artes, por lo cual
nuestro Señor me abrió la mente, me envió al mar y me inspiró para hacerlo.
Quienes oyeron de mi aventura la llamaron locura, se burlaron de mí y se
rieron. Pero ¿quién puede dudar que el ESPÍRITU SANTO ME INSPIRÓ'
En la
página 46 del mismo libro, leemos que en el año de su éxito, Colón escribió en
una ocasión a Fernando: 'VINE A SU MAJESTAD COMO EL EMISARIO DEL ESPÍRITU
SANTO.'” (Reynolds and Sjodahl, Commentary on the Book of Mormon, vol.
1, p. 121) )
1 Ne 13:14 los descendientes de mis hermanos
... fueron dispersados delante de los gentiles, y afligidos.
El Manual para el alumno, del Libro de Mormón de1986 reza:
“El cumplimiento de la profecía de Nefi concerniente al esparcimiento
de la descendencia de sus hermanos es un tema tan amplio que se necesitarían
muchísimos libros para analizarlo completamente; por lo tanto, aquí sólo
podemos mencionarlo. Es una de las historias más trágicas, y en muchas maneras
igual a la persecución y sufrimiento del pueblo judío a través de los siglos.
(Véase 1 Nefi 19:13-15.)
“Desde la época en que Colón desembarcó en las Indias Occidentales,
comenzó la destrucción y expulsión de los aborígenes. El alcance de esta
destrucción sólo ha comenzado a salir a luz recientemente. Por ejemplo, Wilbur
R. Jacobs, un reconocido historiador, refuta proyecciones anteriores hechas por
eruditos europeos y americanos en cuanto a la población aborigen en la época en
que Colón llegó al hemisferio occidental en 1492. Los cálculos indicaban que la
población indígena en América del Norte era de casi un millón de personas, y la
de todo el continente no sobrepasaba los 8 millones. Sin embargo, de acuerdo
con Jacobs, los cálculos actuales nos llevan a la cifra de 90 millones de
personas para todo el hemisferio y casi 10 millones sólo para América del
Norte. (Véase “The Indian and the Frontier in American History–A Need for
Revision,” Western Historical Quarterly, enero de 1973 pág. 45.)
Al comparar este total de 10 millones de aborígenes que vivían en
América del Norte con los 235,000 que había a comienzos del siglo veinte,
comenzamos ahora a vislumbrar el alcance de la tragedia.
”. . . Esa historia se repitió numerosas veces en manos de hombres
como Cortés, Pizarro y Soto en Perú, Colombia, México y los Estados Unidos. Las
escenas que vio Nefi seiscientos años antes de Cristo se convirtieron en una
horrible realidad. Tal como lo dijo un escritor:
He
aquí una raza que se vio absorbida por un pujante diluvio de pueblos de una
cultura totalmente diferente. Se les arrancó de su medio; se les trasplantó una
y otra vez; los blancos los trataron como obstáculos hostiles en una tierra
fértil, a los que había que sacar o destruir; se encontraban confundidos por un
tipo de economía para el cual no estaban preparados, diezmados por la
enfermedad y los vicios a los que no eran inmunes; vieron que constantemente se
violaban los tratados solemnes que con ellos se habían hecho; eran sujetos a un
cambio constante de pautas de gobierno, víctimas de oficiales incompetentes y
codiciosos; y a veces se sentían desmoralizados por un exceso de bondad
paternal bien intencionada pero mal dirigida. Con todo eso, es realmente
sorprendente que hayan sobrevivido.” Kenneth Scott Latourette, A History
of the Expansion of Christianity, The Great Century, vol. 4, pág. 323)” (El
Libro de Mormón, Manual para el alumno, 1986, págs. 44-6)
1 Ne 13:13-19 Los peregrinos, la Guerra
Revolucionaria, y los fundadores colocan el fundamento para la Restauración
Un artículo en el Ensign de junio del 1999
, titulado “Preparing for the Restoration,” presenta estos
acontecimientos históricos como preludios para la restauración del evangelio:
“Con motivo del centenario de la Iglesia en 1930,
la primera presidencia declaró: 'No fue por casualidad que los puritanos
dejaran su tierra natal y zarparan para las costas de Nueva Inglaterra, y que
otros siguieran más tarde. Fueron la avanzada del ejército del Señor,
preordenados para establecer el sistema de gobierno dado por Dios bajo el cual
vivimos … y preparar el terreno para la restauración del Evangelio de Cristo.'
“El presidente Ezra Taft Benson enseñó que 'todos
los grandes acontecimientos que han ocurrido en América, incluyendo la llegada
de Colón y de los primeros peregrinos, fueron previstos por profetas antiguos.'
Después de profetizar acerca de Colón, Nefi continuó: 'vi al Espíritu de Dios que obraba sobre otros gentiles, y salieron de su
cautividad, cruzando las muchas aguas’. (1 Nefi
13:13) Los escritores como William
Bradford, gobernador del Plymouth Plantation (1590-1657) describieron la
persecución y el encarcelamiento que los peregrinos padecieron en Europa antes
de fugarse para América en busca de la libertad religiosa.
“Nefi previó que los colonos se humillarían ante
el Señor (1 Ne 13:16). William Bradford registró que mientras los peregrinos
zarpaban en su viaje hacia América, 'tuvieron un día de humillación solemne,'
su pastor proclamó 'un ayuno, para que nos pudiésemos humillar ante nuestro
Dios.' Actuando bajo la inspiración,
los peregrinos formularon el Mayflower Compact, que se asevera es 'la primera
constitución escrita en América del Norte,' que demandaba obediencia a las
leyes promulgadas por el grupo en vez de las decretadas por un monarca.
“Los puritanos subsiguientemente se establecieron
en Massachusetts Bay y eventualmente absorbieron a los peregrinos. Sin embargo,
los puritanos no eran tolerantes de los que no creían como ellos. Uno de los
disidentes entre los puritanos fue Roger Williams, quien creía en la libertad
de cultos y mantenía que la iglesia apostólica organizada por Cristo ya no
estaba en la tierra. Después del exilio, Williams y sus seguidores fundaron
Providence, Rhode Island, y adoptaron principios que se convirtieron en
tradiciones importantes en los Estados Unidos, como la democracia, la libertad
de culto, y la separación de la iglesia y el estado.
“Los colonos en otras partes de América también
trabajaron por la libertad de cultos. Bajo el liderazgo de la familia Calvert,
los católicos romanos se establecieron en Maryland y en 1649 aprobaron el 'Act
of Toleration', el cual abogaba por la libertad de conciencia. En 1681 el rey
de Inglaterra concedió un título de tierra al cuáquero devoto William Penn,
cuya colonia en Pensilvania se convirtió en un modelo de tolerancia religiosa.
De estos colonos el presidente Benson escribió, 'Los peregrinos de Plymouth,
los Calverts de Maryland, Roger Williams, William Penn – todos tenían
convicciones religiosas profundas que desempeñaron un papel principal para que
vinieran al Nuevo Mundo. Ellos también, creo, vinieron aquí bajo la inspiración
del cielo.'
“El acontecimiento final que Nefi observó en su
visión de las colonias americanas fue la Guerra de Independencia. Él escribió:
Y vi que las madres patrias de los gentiles se
hallaban reunidas sobre las aguas, y sobre la tierra también, para combatirlos.
Y vi que el poder de Dios estaba con ellos, y
también que la ira de Dios pesaba sobre todos aquellos que estaban congregados
en contra de ellos para la lucha.
Y yo, Nefi, vi que los gentiles que habían salido
de la cautividad fueron librados por el poder de Dios de las manos de todas las
demás naciones. (1 Ne 13:17 - 19).
“El presidente Wilford Woodruff enseñó: 'Esos
hombres que colocaron el fundamento de este gobierno americano y firmaron la
Declaración de Independencia eran los mejores espíritus que el Dios del cielo
pudiera encontrar sobre la faz de la tierra . . . El general Washington y todos los hombres que lucharon por la
causa fueron inspirados del Señor.' El
presidente Woodruff también relató: 'Cada uno de esos hombres que firmaron la
Declaración de Independencia, con el general Washington, me visitaron, como un
apóstol del Señor Jesucristo, en el Templo de St. George, dos noches
consecutivas y exigieron de mis manos que fuera y realizara las ordenanzas de
la casa de Dios a favor de ellos.'
“George Washington dio mérito a Dios por la
victoria de los Estados Unidos. En su discurso de despedida a su ejército, él
dijo: 'Las circunstancias desventajosas de nuestra parte, bajo las cuales la
guerra fue emprendida, nunca pueden pasar al olvido. Las intervenciones
singulares de la Providencia en nuestra condición endeble fueron tales, que
apenas podrían librarse de la atención del más desatento; mientras la
perseverancia sin paralelo de los ejércitos de los Estados Unidos, a través de
casi todo desánimo y sufrimiento posible por el espacio de ocho largos años,
fue poco menos que un milagro hecho y derecho.' El presidente Spencer W. Kimball dijo: 'El Señor permitió que
estos pocos hombres deficientemente armados y vestidos en Valley Forge y otras
partes derrotaran a un ejército grande, … unos pocos en contra de los muchos,
pero los pocos tenían de su lado al Señor Dios del cielo, que les dio la
victoria. Y vinieron la libertad política y la libertad religiosa con ella,
todo en preparación para el día cuando un jovencito apareciera y buscara y se
comunicara con el Señor y abriese las puertas del cielo de nuevo.'
“Después de que los colonos se ganaron su
independencia, experimentaron durante poco tiempo con un gobierno bajo los
Artículos de la Confederación. Cuando descubrieron que ese método era
inadecuado, los líderes fijaron su atención en elaborar una forma nueva de
gobierno. Pocas personas, si hay alguna, en la tierra tienen la resultante
Constitución de los Estados Unidos en estima superior que los Santos de los
Últimos Días. El Señor ha dicho: ‘para que todo hombre obre en
doctrina y principio ... de acuerdo con el albedrío moral que yo le he dado,
para que todo hombre responda por sus propios pecados en el día del juicio...
Y para
este fin he establecido la Constitución de este país, por mano de hombres
sabios que levanté para este propósito mismo, y redimí la tierra por el
derramamiento de sangre.(D y C 101:78,80)
“La Constitución y Declaración de Derechos se
aplicaban directamente a las necesidades de una religión nueva porque señalaron
por ley la libertad de culto, de expresión, de prensa, y de asamblea. Más tarde
el Profeta José Smith enseñó que 'la Constitución de los Estados Unidos es un
estandarte glorioso; está fundada en la sabiduría de Dios. Es un estandarte
divino.'” (Arnold K. Garr, Ensign, Junio de 1999, págs. 38-40)
1 Ne 13:23 es una
narración semejante a ... las planchas de bronce, aunque menos en número.
Anteriormente en este comentario, hemos discutido
que las planchas de bronce de Labán contenían muchas profecías no contenidas en
el Antiguo Testamento. Aquí Nefi lo dice directamente y compara el tamaño del
registro de las planchas de bronce con nuestro registro del Antiguo Testamento
y él declara que las planchas de bronce eran más grandes. Esto quiere decir que
debe haber habido muchos registros contenidos en esa obra que no tenemos ahora,
probablemente muchos más que los tres profetas adicionales que Nefi menciona:
Zenós, Zenoc, y Neum (1 Ne 19:10).
1 Ne 13:26 ha(n)
despojado el evangelio del Cordero de muchas partes que son claras y sumamente
preciosas
El ministerio de José Smith afortunadamente
reemplazó muchas, pero no todas, las partes claras y preciosas que fueron
despojadas de la Biblia. Su retraducción de la Biblia restauró grandes
verdades, especialmente acerca de los acontecimientos escritos en Génesis. Esto
se ve en el libro entero de Moisés y la Traducción de José Smith de Génesis,
especialmente del capítulo 50.
Los acontecimientos históricos que rodean la
creación del registro del Nuevo Testamento están deficientemente registrados.
No se ha atribuido a ninguna persona sola ni grupo la recopilación de la Biblia
como la conocemos y el año en que fue
recopilada está todavía en disputa. Por consiguiente, falta la evidencia
externa que corrobore la afirmación de Nefi. Esto de ningún modo reduce la
veracidad de su declaración. Hay evidencia, sin embargo, que las epístolas de
los primeros líderes de la iglesia fueron evaluadas en momentos diferentes y
que se hacían juicios en lo que se refiere a que si deberían ser incluidas como
canon o no. Una cierta cantidad de estas obras era probablemente falsa, pero
otras probablemente eran inspiradas. El registro histórico está lo
suficientemente completo para listar cierta cantidad de estas obras y la
confusión que a veces prevalecía sobre qué registros debían ser incluidos en el
Nuevo Testamento. Un historiador del siglo 18 nombrado Mosheim registró:
“En lo que se refiere al tiempo cuándo y las
personas por quienes los libros del Nuevo Testamento fueron coleccionados en un
volumen, hay opiniones diversas, o más bien conjeturas, de los eruditos; porque
el tema está repleto de dificultades grandes y casi inexplicables para nosotros
de estas épocas más recientes. Debe ser suficiente saber, que antes de la mitad
del segundo siglo, la mayor parte de los libros que componían el Nuevo
Testamento estaban en toda Iglesia cristiana a todo lo largo del mundo
conocido, y eran leídos y considerados como la autoridad divina de la fe y la
práctica.
“ … no mucho después de la ascensión del
Salvador, las diversas historias de su vida y sus doctrinas repletas de
imposiciones y fábulas fueron compuestas por personas con ninguna mala
intención quizá, pero que eran supersticiosas, simplistas, y adictas a los
fraudes piadosos; y después diversos escritos falsos fueron presentados al
mundo, inscritos con los nombres de los santos apóstoles. Estas producciones
sin valor habrían resultado en gran confusión, y habrían vuelto inciertas tanto
la historia como la religión de Cristo, si los gobernantes de las iglesias no
hubieran intervenido oportunamente, y causado que los libros que eran realmente
divinos y que procedían de manos apostólicas, fueran rápidamente separados de
esa masa de información no válida en un volumen, por ellos mismos.” (Mosheim's
Ecclesiastical History, 6th ed., 1868, pp. 36-39)
En vista de la declaración de Nefi, uno no puede
sino preguntarse si las obras a las que
se refiere Mosheim como "escritos falsos ... producciones sin valor ...
masa de basura" no eran en realidad, “claras y preciosas.” Aquí vemos
evidencia de que los “gobernantes de las iglesias” intervinieron para decidir
lo que debería estar incluido y lo que debería quedar excluido. Después Mosheim
presenta una lista de una serie de estas otras obras que quedaron excluidas.
Incluyen las obras de Clemente, un obispo en Antioquía y el compañero de los
primeros élderes de la iglesia, la epístola de Policarpo, quien tenía
contacto directo con Juan, el Revelador, la epístola de Bernabé, el Pastor
de Hermas, y muchas otras.
James E. Talmage registró la importancia de los
concilios realizados más tarde para determinar lo que debería estar incluido
como doctrina:
“Además de los testimonios individuales tenemos
los de concilios eclesiásticos y cuerpos oficiales que juzgaron y resolvieron
el asunto de la autenticidad. Respecto de esto, se pueden mencionar el Concilio
de Nicea en el año 325, el Concilio de Laodicea en 363, el Concilio de Hipona
en 393 y el tercero y sexto Concilios de Cartago en 397 y 419 respectivamente.
“Desde esta última fecha no ha surgido disputa en
cuanto a la autenticidad del Nuevo Testamento que llame mucho la atención. En
la actualidad es ya muy tarde, y la distancia que separa demasiado extensa,
para que vuelva a suscitarse el asunto. Se debe aceptar el Nuevo Testamento por
lo que afirma ser; y aunque tal vez se hayan suprimido o perdido muchas partes
preciosas, aún cuando se hayan insinuado algunas alteraciones en el texto e
inadvertidamente se hayan introducido errores debido a la incapacidad de los traductores,
el libro en general debe aceptarse como auténtico y fidedigno, y como parte
esencial de las Santas Escrituras.” (Los Artículos de Fe, James E.
Talmage, pág. 275-6)
1 Ne 13:30 la mezcla
de tu descendencia que se hallan entre tus hermanos
El contexto del versículo 30 es que los
americanos no destruirían completamente a los indios americanos nativos,
descritos por Nefi como la mezcla de tu descendencia que se hallan entre tus hermanos. ¿Pero cómo pudiera estar viva la descendencia de Nefi en los siglos 18 y
19? La versión simplificada de la historia registra que los lamanitas mataron a
los nefitas en aproximadamente 385 dC. Sin embargo, el registro del Libro de
Mormón declara que había lamanitas entre los nefitas y nefitas entre los
lamanitas. Estos habían escogido su lealtad en base a la religión y la política
y no en linajes raciales. Por consiguiente, no debería sorprender que se le
diera la promesa a Nefi que una cierta cantidad de su descendencia sería
conservada aun después de la destrucción final de los nefitas. Esto quiere
decir que algunos nefitas que habían desertado para pasar a las filas del lado
lamanita se incorporarían a la sociedad lamanita (véase Alma 45:13) y la sangre
de Nefi sería conservada.
Mormón registra que algunos nefitas se habían
entremezclado con los lamanitas, y los nefitas los han
transmitido (los registros) de una generación a otra, sí, hasta que han caído
en transgresión y han sido asesinados, robados y perseguidos, y echados, y
muertos, y esparcidos sobre la superficie de la tierra, y se han mezclado con
los lamanitas hasta dejar de llamarse nefitas, volviéndose inicuos, y salvajes,
y feroces, sí, hasta convertirse en lamanitas. (Hel. 3:16)
La declaración de Moroni que después de la gran batalla final que los lamanitas
mataron a todos los nefitas que no negaran al Cristo (Moro. 1:2), da a entender que había nefitas que conservaron su vida
negando al Cristo y se unieron a la sociedad lamanita.
1 Ne 13:37 Y
bienaventurados aquellos que procuren establecer a mi Sión en aquel día . . .
¡cuán bellos serán sobre las montañas!
Este pasaje tiene referencia a la profecía de
Isaías que se encuentra en Isa 52:7, Cuan
hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz. Nefi se refería a los que establecerían el reino de Dios en los últimos
días. Pocos dudarían que los hombres como
José Smith, Brigham Young, Hyrum Smith, Parley P. Pratt, Willard
Richards, John Taylor, Oliverio Cowdery, y cien más, hallan sido preordenados
para la gran obra de la Restauración. Algunas veces, subestimamos la
importancia de un acontecimiento por nuestra proximidad a él. La Restauración
de las llaves del sacerdocio, las ordenanzas salvadoras, y la adoración en el
templo son las llaves para salvar la tierra entera de la destrucción. Esta
destrucción vendría con la Segunda Venida del Señor. José Smith fue informado
sobre lo que hubiese ocurrido sin la Restauración, De no ser
así, la tierra entera sería completamente destruida a su llegada (JS-H 1:39).
1 Ne 13:39 ¿Cuáles son los otros libros?
Los otros libros deben ser el Libro de Mormón, la
Doctrina y Convenios, y la Perla de Gran Precio. También podrían incluirse
otras obras lo suficientemente poderosas como para cambiar la vida de hombres y
mujeres que buscan la verdad.
1 Ne 13:42 los últimos
serán los primeros, y los primeros serán los últimos.
Esta Escritura ha sido confusa para algunos pero es muy sencilla. Los
"primeros" se refiere a la casa de Israel; los “últimos” se refiere a
los gentiles. Cristo lo hizo claro durante su ministerio que Él fue enviado
sólo a la casa de Israel. Hablando a la mujer de Cananea, Él dijo, No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel (Mat. 15:24). Aunque los judíos
habían rechazado al Señor en varias ocasiones previas (durante los tiempos del
Antiguo Testamento), el Señor en su misericordia les dio la oportunidad de
aceptar a Jehová mientras Él ministraba entre ellos en carne y hueso. No fue
hasta que los judíos habían exigido su crucifixión, consentido en su muerte, y
gritaron, Su sangre esté sobre nosotros, y sobre nuestros hijos (Mat. 27:25) que perdieron el privilegio de tener el evangelio predicado a
ellos preferentemente. En poco tiempo después, Pedro vio la visión famosa que
marcó nuevos rumbos en la predicación del evangelio a los gentiles (véase
Hechos 10). Por consiguiente en los días de Cristo los judíos oyeron el
evangelio primero y los gentiles oyeron el evangelio último. En los últimos
días, el Señor restablecería su reino por conducto de los gentiles; serían los
primeros en oír la buena palabra y los judíos serían los últimos.