1 Ne 10:1 Y AHORA yo,
Nefi, procedo a hacer un relato sobre estas planchas de la historia de mis
hechos
Esta frase señala una transición entre el compendio de
Nefi del registro de su padre y el comienzo de su propia historia.
1 Ne 10:3 (los
judíos) volverían otra vez ... y ... poseerían otra vez la tierra de su
herencia.
Lehi profetizó que los judíos volverían a Jerusalén después de que fuesen
saqueados por los babilónicos. Éste es un acontecimiento bien descrito en el
Antiguo Testamento. Jeremías dijo, Porque así dijo Jehová:
Cuando en Babilonia se cumplan los setenta años yo os visitaré, y despertaré
sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar. (Jer 29:10). El libro entero de Nehemías describe el regreso de Babilonia
a Jerusalén y la actitud de arrepentimiento poco usual de los judíos de ese
tiempo. La siguiente cita es una discusión más detallada de las relaciones del
Señor con los judíos en ese tiempo:
“Lehi, como
otros profetas del Antiguo Testamento, pronosticó el regreso final de los
judíos a Jerusalén. Casi un siglo y
medio antes, Isaías había hablado proféticamente de la llegada de Ciro el
persa, el hombre que Dios levantaría entre una nación pagana para permitir el
regreso y la reconstrucción de Jerusalén.
Al hablar de Ciro, el Señor dijo:
'Es mi pastor, y cumplirá todo lo que yo quiero, al decir a Jerusalén:
Serás edificada; y al templo: Serás fundado. Ciertamente, el Señor llamó a Ciro
su 'ungido,' y destacó que lo 'tomé yo por su mano derecha' (Isaías 44:28; Isaías 45:1.) Jeremías, hablando en lugar de Jehová,
explicó: ´Y cuando sean cumplidos los
setenta años, castigaré al rey de Babilonia (los persas acumularían poder) y a
aquella nación por su maldad, ha dicho Jehová, y a la tierra de los caldeos; y
la convertiré en desiertos para siempre.´ (Jeremías 25:12) Jeremías también
profetizó: ´Porque así dijo Jehová: Cuando en Babilonia se cumplan los setenta
años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para
haceros volver a este lugar´. (' Jeremías 29:10). Ciertamente, en un plazo de setenta años, Ciro el persa
publicaría un decreto que permitiera el regreso y la reconstrucción del templo
(Esdras 1:1-4).” (McConkie,
Millet, Doctrinal Commentary on The Book of mormón, vol. 1, p. 64).
1 Ne 10:4 seiscientos años después de la partida de mi padre de Jerusalén, el Señor
Dios levantaría a un profeta entre los judíos: sí, un Mesías
Todos los grandes profetas profetizaron del Mesías. El
siguiente versículo dice, del gran número que había
testificado de estas cosas. Sin embargo, cuando leemos el
Antiguo Testamento, muy pocas de estas profecías están claramente escritas. Los
libros más mesiánicos son Isaías, Salmos, y Zacarías. Aunque muchas de sus
profecías dan descripciones detalladas de acontecimientos que ocurrieron en la
vida del Salvador, ninguno de estos profetas fue tan claro como Nefi cuando
dijo, Y sucedió que miré, y vi la gran ciudad de Jerusalén, y
también otras ciudades. Y vi la ciudad de Nazaret, y en ella vi a una virgen, y
era sumamente hermosa y blanca. ... Y miré, y vi de nuevo a la virgen llevando
a un niño en sus brazos. Y el ángel me
dijo: ¡He aquí, el Cordero de Dios, sí, el Hijo del Padre Eterno! (1 Ne 11:13,20-21) El Libro de
mormón enseña que otros profetas de la época del Antiguo Testamento eran tan
explícitos en sus descripciones del Mesías. Estos profetas, Zenós, Zenoc, y
Neum (véase el índice del Libro de Mormón) no se encuentran en nuestro Antiguo
Testamento. Éste es otro ejemplo de la pérdida de esas cosas claras y preciosas
de que se habla en 1 Ne 13:28.
La cronología del Libro de Mormón está basada enteramente
en la declaración de que la partida de Lehi marcó 600 años antes de la llegada
del Mesías. Se siguió este sistema de fechado hasta el comienzo del reinado de
los jueces en 91 a.C. Se basó el sistema de fechado a partir de 91 a.C. hasta
la llegada de Cristo en el reinado de los jueces, y se calculó el sistema de
fechado después del nacimiento de Cristo según el año de su nacimiento como lo
hacemos hoy. No obstante, los nefitas siguieron el sistema de fechado
exactamente . Recuerde que los incrédulos estaban programados para ser
ejecutados si la señal de la llegada del Hijo de Dios no venía como se había
profetizado, Y aconteció que el año noventa y uno había
concluido, y habían pasado seiscientos años de la época en que Lehi salió de
Jerusalén; Y acaeció que (Nefi) fue y se
postró en tierra y clamó fervorosamente a su Dios a favor de su pueblo, sí,
aquellos que estaban a punto de ser destruidos por motivo de su fe en la
tradición de sus padres. Y sucedió que todo ese día imploró fervorosamente al
Señor, y he aquí, la voz del Señor vino a él, diciendo: Alza la cabeza y sé de buen ánimo, pues he
aquí, ha llegado el momento; y esta noche se dará la señal, y mañana vengo al
mundo (3 Nefi 1: 1,11 - 13).
1 Ne 10:6 todo el
género humano se hallaba en un estado perdido y caído
El estado perdido y caído del que se habló equivale a la
muerte espiritual. Cuando Adán y Eva fueron expulsados del jardín, ellos (y
toda su posteridad por nacer) sufrieron la muerte espiritual. La muerte
espiritual es ser expulsado de la presencia de Dios. Así con la mortalidad,
todo el género humano, como Adán y Eva, había sido expulsado de la presencia de
Dios y nunca más podría regresar a la presencia del Padre a menos que se
hiciera algún tipo de redención.
1 Ne 10:11 resucitaría
de entre los muertos y se manifestaría a los gentiles por medio del Espíritu
Santo.
Durante el ministerio del Salvador, él puso de manifiesto
que Su propósito fue ministrar a la casa de Israel. Esto se puso en claro a la
mujer Cananea cuando él dijo, no soy enviado sino a las
ovejas perdidas de la casa de Israel (Mat.
15:24). Después que él resucitó, sólo se apareció a los de la casa de Israel.
Era a través del Espíritu Santo, por el ministerio de Pablo y otros, que los
Gentiles oían el evangelio de Jesucristo. Cuando Cristo se apareció a los
nefitas y les explicó el significado de la escritura, ´Tengo otras ovejas que no son de este redil. Él también
dijo, ´Ni me entendieron (los judíos) que los gentiles en
ningún tiempo habrían de oír mi voz; que no me manifestaría a ellos sino por
el Espíritu Santo. (3 Ne
15:21,23)
1 Ne 10:14 ¿Quiénes son las ramas
del olivo, o los restos de la casa de Israel?
“Una discusión detallada del destino de la casa de Israel
(como está delineada a través de la alegoría del olivo) será emprendida en
Jacob 5-6. Por el momento hagamos
algunas observaciones sencillas. El
Señor escogió un olivo para dramatizar el destino de su pueblo escogido. Un olivo casi nunca muere. Puede ser podado y labrado por generaciones
numerosas antes de que la fruta esté como para satisfacer al dueño de la viña;
esto es a menudo después de muchos recortes y podas y replantaciones
variadas. Así es con la casa de
Israel. Esa casa es terca y
frecuentemente requiere cuidado constante y duradero. Frecuentemente requiere
castigos y podas, acciones dolorosas en el momento pero finalmente aceptadas
como una bendición y quizá la única manera de preservación. Así como es con el jardinero dedicado, así
es con el Señor - sus misericordias y su cuidado tierno simplemente no permiten
dejar ir a su pueblo escogido: Él suplica que su pueblo Israel se adhiera a Él
como Él se adhiere a ellos.” (Jacob 6:5.)
“¿Las ramas de quiénes deberían
romperse? El Señor escoge periódicamente 'romper' o separar a ciertas ramas o
grupos de la casa de Israel del cuerpo principal; a través de este medio - el
de la dispersión - la sangre e influencia del pueblo escogido pueden ser
esparcidas a todas partes de la tierra. Las ramas nefitas y mulekitas son
ilustrativas de este principio.” (McConkie, Millet, Doctrinal Commentary on the Book of
Mormon, vol. 1, p.69)
1 Ne 10:17 yo, Nefi, sentí deseos de que también yo viera,
oyera y supiera de estas cosas
Una de las razones que Nefi fue privilegiado para ver las cosas que vio es
que tenía un gran deseo de conocer las cosas del Señor. El Señor nos bendice
según nuestros deseos (Alma 29:4). Otro profeta que fue bendecido con visiones
de la gloria divina basada en su fe y deseos de rectitud fue Abraham. Aunque
fue criado por un padre idólatra, Abraham tenía el deseo de ser un seguidor de
la rectitud, deseando también ser el poseedor de gran
conocimiento, y ser un seguidor más fiel de la rectitud, y lograr un
conocimiento mayor, y ser padre de muchas naciones, un príncipe de paz, y
anhelando recibir instrucciones y guardar los mandamientos de Dios, llegué a
ser un heredero legítimo, un Sumo Sacerdote, poseedor del derecho que
pertenecía a los patriarcas.(Abraham 1:2). Pablo hizo
énfasis sobre el otro componente importante que fue el ejercicio de la gran fe
de Abraham, Porque no
por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería
heredero del mundo,
sino por la justicia de la fe. (Romanos
4:13). Así, vemos que la fe y el deseo abren los cielos a los que
diligentemente buscan al Señor.
1 Ne 10:19 Porque el que con diligencia busca, hallará; y
los misterios de Dios le serán descubiertos
Ésta es una de esas verdades trascendentes contenidas en el Libro de
Mormón, la Biblia (Mat 7:7-8 y Heb 11:6), y D y C. Allegaos a
mí, y yo me allegaré a vosotros; buscadme diligentemente, y me hallaréis;
pedid, y recibiréis; llamad, y se os abrirá;
cualquier cosa que le pidáis al Padre en mi nombre os será dada, si es
para vuestro bien (D y C. 88:63-4).
Bruce R. McConkie
“El Espíritu Santo, como Nefi lo expresa en un pasaje de
superlativo significado y belleza, 'es el don de Dios para todos
aquellos que lo buscan diligentemente, tanto en tiempos pasados como en el
tiempo en que se manifieste él mismo a los hijos de los hombres. Porque él es
siempre el mismo ayer, hoy y para siempre; y la vía ha sido preparada para
todos los hombres desde la fundación del mundo, si es que se arrepienten y
vienen a él. Porque el que con
diligencia busca, hallará; y los misterios de Dios le serán descubiertos por el
poder del Espíritu Santo, lo mismo en estos días como en tiempos pasados, y lo
mismo en tiempos pasados como en los venideros; por tanto, la vía del Señor es
un giro eterno.' (1 Nefi 10:17-19 .) A tono con estas palabras
de belleza trascendente son las de la revelación moderna que dicen simplemente
a cada miembro de la Iglesia: 'Dios os dará conocimiento por
medio de su Santo Espíritu, sí, por el inefable don del Espíritu Santo.' (D y C 121:26.) Así es la promesa,
y la promesa es segura. La necesidad exclusiva de parte de cualquier individuo
es cumplir con la ley que le faculta a recibir la revelación prometida.” (A New Witness for the Articles of
Faith, p. 489)